Archivos Septiembre 2008

“Hasta que la muerte los separe”, reza la consagración de un matrimonio. Algo que suena mejor es “para toda la vida”. Es el deseo de todos quienes llegan al altar, al menos de aquellos que lo hacen por su propia voluntad, vale decir, por amor. Pero, cuidado, Goethe dijo algo así como que “el amor es un asunto ideal y el matrimonio un asunto real; y la confusión de lo ideal con lo real nunca deja de ser castigado”

