Entre PadresEspacio de Crianza

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Fue fundada en 1636 y lleva el nombre de uno de sus principales mecenas. Con alrededor de 20,000 estudiantes, es una de las instituciones académicas más reconocidas en el mundo y también la más rica, con un fondo que debe ser una parte no desdeñable de todas nuestras exportaciones. Hablamos de Harvard y todo lo que se puede decir sobre ella es serio. Porque las universidades son lugares serios, ¿no?

 

Claro, puesto que en ellas se produce y se transmite saber. Como quiera que su negocio - perdón, Dios libre de usar esa palabra cuando tratamos de algo tan sublime-, su quehacer suena mejor, es la verdad, todos suponen, los de fuera y los de adentro, que las motivaciones humanas más cercanas a los pecados capitales - los viejos y los nuevos: los pecadores debemos ponernos a tono con el tiempo, no vaya a ser que el infierno se nos quede vacío- no tienen lugar. Las peleas son por la verdad y no por ambición, poder, envidia, celos, argollas, intereses, agendas políticas, etc.

Quienes hemos trabajado en universidades y hemos leído sobre sus intensas y siempre interesantes vidas organizacionales, sabemos que en, como se dice, los claustros universitarios, hay lugar para todos los extremos del alma humana. Son iguales que los otros espacios donde convivimos las personas empresas, cuarteles, templos, ONG's, partidos políticos, clubes deportivos, organismos internacionales, instituciones públicas- sólo que... más iguales, mucho más iguales.

Y para no hablar de solamente de bajas pasiones, intrigas u otras cosas por el estilo, hablemos de un ejemplo que podría ser considerado, digamos, extraño en términos de uso de energía y tiempo.

En 1998, luego de varios meses de trabajo, una comisión especial, formada con representantes de todos los estamentos, - estudiantes, profesores, administrativos- llamada la Comisión de Alto Nivel de Harvard sobre el Papel Higiénico, decidió cambiar ese importante instrumento de limpieza en los baños de los estudiantes de pregrado, de una hoja a dos.

El debate fue intenso e incluyó consideraciones de presupuesto y logísticas - el rollo de dos hojas es más corto, pero eso se compensa porque su uso requiere de una sola acción y no, de dos, cómo decirlo, vueltas, dado que el de una hoja se rompe más fácilmente-; de justicia y equidad - los decanos seguramente regresan a sus casas seguros de que sus traseros van a encontrar el ancho adecuado y la suavidad indicada, mientras que los pobres estudiantes, que dicho sea de paso hacen pagar a sus progenitores 30,000 dólares al año, tienen que lidiar con una insoportable levedad y textura lo que dura el término académico (los estudiantes de posgrado no tenían ese problema)-; e históricas: la tina donde Arquímides lanzó su celebre ¡Eureka! fue una excepción en lo que se refiere a los procesos de creatividad intelectual. Aparentemente, el excusado es un lugar donde la la puja tuvo como compañera la inspiración, y un lugar donde el contexto olfativo, sonoro, de tensión y afloje muscular y soledad, alienta aquello que la universidad busca, justamente, la verdad. Si recordamos la vida de Lutero, se puede decir, sin duda, que una de las revoluciones más notables de la humanidad, comenzó en el baño.

Todo lo anterior justificaba, de lejos, un upgrade para los traseros Harvardianos - dicen que la mejora no alcanzó a nuestro querido ex presidente-, que se produjo de manera consensuada, ordenada y transparente, para satisfacción de toda la comunidad. En efecto, como dijo uno de los estudiantes beneficiados: "estoy feliz, por razones prácticas y sentimentales: es más suave y me recuerda la intimidad del hogar". El decano de la escuela de pregrado, por su lado, sentenció: "el comité se reunió semanalmente durante todo el otoño, no dejamos de lado ninguna perspectiva, no escatimamos ningún esfuerzo en aras de llegar a una solución adecuada. Todos los niveles decisorios entre el personal administrativo fueron consultados y los encargados de las compras dijeron su palabra. Los estudiantes también deliberaron y lo hicieron a conciencia. Harvard escuchó".


2 Commentarios

Betsabe reyes

19.03.09

Me agrada encontrar profesionales que aun cuentan con ese maravilloso y sublime arte del sarcasmo. Pero dejando de lado la forma y comentando sobre el fondo, es de meditar como se puede dirigir esfuerzos y recursos a un tema tan intranscendente. ¿Será acaso resultado de un exceso en la rigidez administrativa? ¿Tal vez una forma de contribuir a la auditoria contable de tan renombrada universidad sin fines de lucro?

Aprovecho el espacio prestado por tamaño artículo, y me permito sugerir que le den soporte a su pagina web, ya que necesito hacerle una consulta y no se puede concretar ningún envío. Gracias.

Roberto Lerner Author Profile Page

21.03.09

Betsabé: le agradezco por su aliento. Lo que ocurre es que uno nunca debe tomar nada completamente en serio y debe ser capaz de encontrar en todo, incluso lo sublime y respetado - de los demás, pero, sobre todo, de uno mismo- los aspectos ridículos, lo que no desmerece, al contrario, las cosas que valen la pena.

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Roberto Lerner y publicada el 31 de Diciembre 2008 4:59 AM.

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