
Lo
que todos - muchas de nuestras abuelas, sobre todo- sospechábamos: un poco de
suciedad no hace daño. Lo que no deja de contrariar nuestra súper higiénica
mentalidad.
Está
claro que el baño diario no tiene mayor sustento científico. Es una costumbre
bastante moderna, relacionada con la evolución de nuestras percepciones y sensibilidades, más que con los
requerimientos de nuestra salud. Hecho que podría dar municiones a pre púberes
reacios al líquido elemento y permitiría poner bajo una luz distinta ciertas
batallas vespertinas alrededor de la ducha.
El lema de las recientes generaciones de progenitores: "¡seguridad y salubridad ante todo!", tiene aspectos positivos, sin duda. No es una nimiedad el que la prevención y eliminación de muchas enfermedades asesinas hayan sido el producto de mayor limpieza.
un interesante artículo de Jane Brody, publicado el 26 de enero en la sección de salud del New York Times, resume un conjunto de investigaciones y comentarios de especialistas en distintos campos, desde la nutrición hasta la gastroenterología, que se resumen en lo siguiente: un poco de cochinada es bueno.
La, para muchos, molestosa costumbre de los pequeños, que consiste en meterse la mano a la boca después de ponerla en contacto con todo tipo de material, es una conducta que posee un valor importante: contribuye a domar, dar roce, poner en forma, el sistema inmunológico.
Hasta los temidos gusanitos, pasando por distintos microorganismos, juegan un papel en la formación de estómagos sanos.
Los adultos deberíamos, no relajar, sino dar un sentido distinto a nuestra vigilancia sobre las amenazas que sufren nuestros niños. Discriminar lo importante de lo secundario y, sobre todo, impedir que nuestros temores desmoronen la curiosidad por conocer y explorar el mundo, es la voz.

12.03.09
Si pudièramos olvidarnos de tanto cuidado con la ropa limpia y recibir el abrazo de nuestros hijos con sus manitos de grasa o dulce luego de estar almorzando pollo, tallarin y/o fruta entre otros. Si nuestros nervios lo canalizaramos de otra manera, acudiendo a limpiarlos despues pues si se ensucia algo, lo importante es sentir las vivencias de nuestros hijos, que es efímera, pasajera y sólo quedan esas huellitas momentáneas. Realmente hay que abrirnos más a nuestros hijos y trabajar más en la limpieza ¡eso sí! es decir luego que nos ensucien. Hasta esto pasa, pero que pase con la alegría de haberlos hecho felices de cualquier manera bonita posible. Que cuando tengan que pintar y así le hayamos puesto su mandil, ensuciaron la puerta charolada o el mueble de comedor pues si fue sin intención, no recriminar sólo a limpiarlo juntos y ¡listo! pasamos un bonito momento pintando en su mesita de trabajo. Me ha pasado por eso lo comento. Gracias por la columna escrita.
17.03.09
Estamos de acuerdo que un poco de cohinada no hace daño,es decir los adultos podemos manejar el sentido de la frase, pero los chicos lo toman literalmente, supongo que la capacidad de comprensión en estos casos, y para su conveniencia no es del todo positiva, para su formación.
21.03.09
Luz Teresa: gracias por su aporte. La idea es poner en un contexto, desdramatizar y preguntar si no exageramos nuestro pavor al contagio, la enfermedad, etc. El sentido común es el que manda y se debe imponer al final. Un saludo.
21.03.09
Lilia: a veces ningún profesional puede mejorar la forma y fondo de una contribución tan limpia - en el sentido conceptual y afectivo- como la suya. Hay mucho cariño en ella y no puede ni quitar ni añadir nada. Estoy completamente de acuerdo. Realmente muchas gracias por su aporte.
28.04.09
Jajajaja. El mejor ejemplo está en la foto donde la rata está feliz de la vida. Sabemos cómo y dónde viven las ratas. Es obvio que las ratas, a través de generaciones, fortalecieron sus defensas interactuando con la basura. Así que no hay que ser locos de la limpieza: degradamos nuestras defensas para las próximas generaciones.
03.05.09
Raúl: sí, las ratas son especialistas en la supervivencia, y lo son en razón de que han estado y están permanentemente enfrentadas con retos complejos y difíciles. De todas formas es una metáfora y, en efecto, hay que evitar la exageración en la limpieza.
15.10.09
Alguna vez escuché que las tantas alergias que sufren los chicos de ahora podrían deberse a la excesiva higiene con las que se les cria actualmente. Yo sospechaba algo así desde siempre, y para mí, tu artículo refuerza mi opinión. Al menos yo desde siempre fui partidario que mis hijas, cuando eran bebitas, gatearan por el suelo cochino... claro, a escondidas de su mamá... jaja
20.10.09
Carlos: no podría estar más de acuerdo. El terror a la suciedad puede convertirse en un escollo para que se desarrolle un sistema inmunológico eficiente. Dentro de ciertos límites, claro está, debemos dejar que los chicos entren en contacto con el mundo, incluidas las impurezas inevitables.