
Leslie Caballero y Max Egúsquiza tienen 20 años y sus actos han generado desconcierto, horror y rabia.
Leslie y Max, en una
ciudad pesquera peruana, se encuentran en esa fase de la vida en que la
adolescencia comienza a deshacerse y acecha la adultez con sus tareas
inciertas. Lo único seguro es lo formal: los dos ejercen el titularato de la
ciudadanía oficial: elegir, abrir una cuenta bancaria, firmar contratos. Lo más
probable es que ninguno de los dos pueda hacer ninguna de las cosas anteriores
y muchas otras. Trasgredieron, de la manera más radical, el ¡no matarás!
Secuestraron a la prima de uno de ellos, sobre la base de la información de que
el padre de la niña había recibido una cantidad importante de dinero; y la
asesinaron luego de recibir la primera parte del rescate cuando la niña los
identificó.
No mataron para defenderse o por descuido, ni en nombre de ideas o para llevarse un pedazo de pan a la boca. No lo hicieron en espacios de conflictos bélicos, ni en medio de esas tierras de nadie donde se saca oro, se contrabandea diamantes, se define narcoterritorios o se dirime guerras civiles.
Hasta cierto punto, estamos hablando de escenarios y actores típicos, promedio. No es el lote y la liga de los desesperados, de los que nada tienen, de los que nada saben, de los que, por definición, nada pueden esperar de la vida.
Habrá muchos especialistas que se embarcarán en interminables análisis de la intimidad, el pasado, la patología; habrá muchas personas, líderes de opinión y ciudadanos de a pie, que clamarán venganza legalizada y mano dura, o, por el contrario, culparán a la sociedad y sus injusticias inaceptables.
Pero hay algo que a mí me remece y creo que ponerme en contacto con mi ignorancia es indispensable. Estos dos adolescentes/adultos jóvenes/ciudadanos actuaron con tranquilidad, usando los recursos a su alcance para lograr objetivos precisos y racionales.
La información - casi un equivalente achorado del espionaje industrial de los famosos y ya casi olvidados petroaudios- sobre un ingreso monetario inesperado, el secuestro como forma de redistribución financiera y luego la eliminación del testigo como una solución, quizá indeseable y no buscada, pero inevitable.
Personas comunes en el umbral de la adultez, que actúan con las armas de los adultos, que buscan resolver un problema de estrechez económica, enfrentar un embarazo y, de repente, de paso, ganarse alguito más.
Es difícil no sentir que algo estamos haciendo mal, muy mal.

25.03.09
Pero ¿qué? ¿qué parte? ¿todo?
¿Qué estamos haciendo mal?
Cómo se explica uno el que un conductor en estado de ebriedad atropelle a un niño, lo deje tirado sin prestarle auxilio, y se vaya sin ningún tipo de conciencia de lo que ha sucedido.
Considero que para poder ubicar el problema es necesario considerar todo como un gran sistema, desde nuestros gobernantes, la cultura en la que nos manejamos y que día a día reforzamos, el sistema educativo, el "sistema de oportunidades", los planes económicos, entre otros. Pero cuando empiezas a reflexionar acerca de todo esto te das cuenta que hay vacios por todos lados y que nadie hace nada, o se hace muy poco.
¿Qué hacemos entonces? Seguiré pensando y haciendo algo desde mi lugar, desde mi espacio, para crear cambios.
Un abrazo,
Lu
Mamá de DOS chancletas
PD: Roberto, me he permitido vincular tu web a la mía, la pongo como referente para muchos temas que a todos nos interesa conocer. Gracias.
25.03.09
Lu: tu reflexión es muy certera. Sobre todo, porque luego de señalar una serie de situaciones, planteas que todos debemos hacer algo desde el lugar que nos toca. Si esperamos a que todo esté bonito para comenzar a actuar, no pasa nada. POr otro lado, te agradezco mucho que nos pongas como link, lo aprecio. Un saludo.
27.03.09
Creo que el hecho de no ponerse en el lugar del otro y pensar en las consecuencias de sus actos no existe en muchas personas y por eso actúan de la manera que actuaron esos jóvenes. Piensan en los beneficios de poner en práctica una idea y lo demás no importa. Y cuando las cosas se les van de las manos, llegan a extremos porque lo quieren arreglar de la manera más práctica, se quieren zafar del problema rápido. Como cuando nos dicen de pequeños "mata la cucaracha porque es fea o termina de matar a la hormiga para que no sufra", una forma de decir que la muerte alivia los problemas.
28.03.09
Mónica: su comentario es interesante. Sí, el pensar solamente en el corto plazo, en los beneficios inmediatos, sin considerar escenarios variados y proyectarse en el futuro, es un problema serio. También lo es funcionar de acuerdo con intereses y deseos sin preguntarse por las dimensiones morales de lo que hacemos.
28.03.09
Esta situación que se está haciendo muy común en nuestra sociedad es consecuencia de su descomposición, de la de la familia, la iglesia y el Estado. Cada uno con diferentes roles, pero sin que exista articulación para formar una sociedad más humana. Nos damos cuenta que ni los estudios académicos son parámetros. Los crímenes no son cometidos por personas incultas. Esto se da en el nivel de la estructura familiar. Se comenta que ámbas personas provienen de hogares disfuncionales. ¡Sabe Dios cúal habrá sido el pasado de estas personas. A nivel del Estado existe un abandono de la parte educativa,hay pobreza intelectual y moral desde las altas esferas hasta el último nivel de nuestra sociedad. ¿Será posible dotar de un contingente para cuidar a un delincuente que tiene arresto domiciliario?. Impera el poder del dinero. No se educa con el ejemplo y los recursos económicos no son orientados a la mejora de la educación. La labor pastoral de la iglesia debe darse en los colegios, pero no se ve nada. Estas personas han sido enrolladas dentro de un entorno compuesto por antivalores que han trastocado su ser. No es posible que el hombre se esté desumanizando, se convierta en un animal peligroso porque usa su razón para cometer horrendos crímenes, que con un buen abogado y un poder judicial débil, más con los beneficios de "buena conducta", cualquier reo o delicuente queda exento de un castigo ejemplar. La calidad de un país se mide por la calidad de sociedad que tiene. Ahora todo es crimen, muerte, asesinatos, robo, corrupción, estafas. ¡Y no pasa nada! Gracias
28.03.09
Este tipo de noticias nos pone por delante una gran pregunta: ¿qué está pasando? El avance de la ciencia, la modernidad y la continua posibilidad de estar bien informados y comunicados, el conocimiento de nuevas y mejores posibilidades de emplear todo nuestro potencial humano, no están logrando que los niveles de bienestar mejoren y lo más grave, cada vez nos enteramos de más casos de actitudes desequilibradas y destructivas entre nosotros. ¿Qué está pasando? ¿será que cada vez los niveles de soledad y de vacío, frutos de una profunda insatisfacción permanente que sufre el hombre de hoy, además de la predica de una cultura de la muerte que cada vez cosifica las relaciones humanas, nos está llevando a ir perdiendo el sentido de la vida, la ilusión de buscar el cambio y el bienestar personal, comunitario y social? Son interrogantes que valdría la pena considerar. Se hace necesario reflexionar más lo que somos y menos sobre lo que tenemos o hacemos. ¡Cuánta falta nos hace darnos un tiempo para conocermos mejor a nosostros mismos....y conocer a los demás!
Saludos Roberto
29.03.09
Sr. Lerner, ¿cree usted que sea posible que el gobierno realice conferencias sobre valores? No sólo para estudiantes, sino para la población en general. Diariamente uno se da cuenta de que no existe el respeto, consideración hacia los demás. Pongamos un ejemplo sencillo: cuando una persona mayor de 40 años sube a un ómnibus, habiendo personas menores sentadas, no ceden el asiento. ¿Esperan que la señora o el señor les pida el lugar? Quizá respondan "usted no está tan vieja". ¿Acaso no saben que la resistencia de estar parado por 1 hora es menor, mucho menor para los mayores? Cosas así de la vida diaria nos hacen ver la falta total de valores.
29.03.09
Qué más comentar: se merecen todo el peso de la Ley por el crimen cometido, que es execrable, condenable por toda la sociedad. ¡En qué nivel de degradación, de hundimiento se encuentra la humanidad! En este caso todo fue fríamente calculado y ejecutado. El fin era hacerse de dinero facil para comprar un celular, pagar estudios y otras trivialidades. ¡Qué futuro el de estos criminales, si es que lo tienen! Suerte de ellos que no hay guillotina en el Perú. ¿Se reinsertarán en la sociedad esos dos desalmados? ¿Se imaginan lo que debe de haber pensado, sentido y sufrido esa niña al ser asesinada por ese criminal. Más triste es que a su prima no le importó el dolor causado. Una ultima reflexión: la sociedad debe probar qué tan justa e implacable es con aquellos que no merecen muchas contemplaciones.
29.03.09
Realmente estamos perdiendo los valores. Por un poco de dinero se mata fácilmente y sin horror, con descaro. Por eso los padres debemos inculcar en nuestros hijos que el dinero se consigue en base a sacrificio.
29.03.09
Queridos Beatriz, Verónica, Eduardo, Joel, Julio y Luis: todos ustedes han aportado con mucho sentimiento a la comprensión de un acto tan doloroso para cualquier persona que cree en la convivencia humana. Han tocado la descomposición de la sociedad, de la familia, la ausencia de valores, la poca eficiencia de las instituciones rectoras y que deberían dar sentido a nuestras vidas, a la soledad, la lógica de la ganancia sin pensar en las consecuencias, la necesidad de firmeza y castigo. Pienso en los dos primeros capítulos del Génesis: dan dos versiones muy distintas de la creación. En una hay un Dios lejano que ordena, clasifica, crea y se complace ("Y vio que era bueno"), que crea a los humanos, varón y hembra, a Su imagen y semejanza, que ordena la multiplicación, el dominio, el poder de la pareja inicial sobre el resto de la Creación; en la otra, se trata de un Dios artesano, que trabaja con sus manos y pone su aliento para dar vida, que ve que la soledad no es buena y crea a la mujer, que plantea dilemas morales. No podemos solamente ser seres morales porque estamos hechos para producir, crear, conquistar, ganar, ser poderosos. Pero tampoco podemos ser solamente conquistadores, poderosos. Hay que hacer, pero nunca dejar de preguntarnos si está bien lo que hacemos. El día que podamos manejarnos en equilibrio frente a esos dos imperativos, podremos reducir, nunca eliminar, actos como los que nos tienen angustiados ahora. Un saludo a todos y gracias por sus reflexiones.
Roberto Lerner
29.03.09
Esto es algo espantoso. ¿Cómo dos seres humanos pueden tener ideas asesinas, preparar maquiavélicamente un plan y sin piedad matar a una niña inocente, sólo por ambición de dinero. Merecen cadena perpetua. Ojalá el Poder Judicial no les dé una condena leve y paguen su delito. Lamentablemente estamos perdiendo los valores cada día. No hay respeto por la vida de nuestros semejantes. Nosotros, como profesores, debemos inculcar la práctica de valores en nuestros alumnos. Los medios de comunicación también deben apoyar, así como padres de familia, autoridades y la sociedad en general.
29.03.09
Teresa: creo que el comentario que hice a las intervenciones de Beatriz, Verónica, Eduardo, Joel, Julio y Luis, vale para su intervención, que comprendo perfectamente. Pero no es un asunto que pueda acabar en el castigo, por más ejemplar que sea. Un saludo. Roberto Lerner
29.03.09
Roberto: gracias por esta tribuna. Es preciso tribunas como esta, en las que podemos expresar nuestros sentimientos e ideas acerca de hechos como los que se comentan hoy, porque así se podrá dar conciencia y socializar formas de pensar, reflexionar nosotros y generar reflexión en los lectores.
Estos hechos y los que a diario se conocen, no son más que el producto natural de la sociedad de consumo, del libre comercio, en la que no importa nada más que ganar, aunque sea a costa del prójimo, en la que los valores se escriben en páginas muy bonitas, inclusive en las instituciones religiosas, pero que en su mayoría están muy lejos de ponerse en práctica, olvidando que el prójimo es el próximo y que la única manera de enseñar, es con el ejemplo, pero que si no se actúa coordinadamente entre el hogar, la escuela, el gobierno y la sociedad, nada o poco se puede hacer, más aun cuando la corrupción salta donde se presiona con el dedo y no sólo por el pecado, sino también por el escándalo en que se convierte al exponerlo públicamente y hacer que se vea como “normal”.
Si bien es cierto no podemos abdicar, la lucha es dura y se da la mayor parte de las veces en soledad, pero aún así, no debemos claudicar, o habremos llegado al fin de otra Sodoma o Gomorra. Expresarnos hoy aquí, es una forma de luchar.
Gracia otra vez
29.03.09
Comparto sus preocupaciones. Max Egusquiza y Giancarlo Barinoto fueron mis alumnos. Publiqué el siguiente texto esto en La Industria de Chimbote.
La educación en valores: la muerte de Tamara
Por: Marco Cueva Benavides (Médico Pediatra, Docente de la USP).
“La muerte de cualquier persona me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti”. John Donne
La noticia me la da mi hijo el martes por la noche, “ya capturaron a los asesinos de la niña, son dos estudiantes de medicina”. Me asombro y sobresalto, voy a la web, leo los nombres, me resultan familiares, escarbo mis archivos de alumnos, allí están ellos, sus nombres, sus notas, sus evaluaciones. Son Max y Giancarlo, los recuerdo y caigo abruptamente. Me duele, como a todos, lloro y digo para mí: “ no puede ser, no puede ser”. Pero es. La semana está llena de la misma noticia, en los periódicos, la radio, la TV, Internet. Muchos hablan, sicólogos, abogados, médicos, curas, policías, padres de familia. Todos piden pena de muerte, cadena perpetua, cuestionan la sociedad, la familia, especulan sobre los asesinos: “son sicópatas, cínicos, se le ve en la mirada, son criminales natos”.
Finalmente la reconstrucción policial se ha hecho, se aclaran muchas cosas, pero quedan también muchas dudas, especialmente cómo es que sucedió todo esto. Le cuento a Augusto, él pasa la voz a periodistas, algunos me buscan, digo apenas ciertas cosas y me callo. Pero ahora escribo, digo lo mío con las posibilidades de que sigan persiguiéndome por y para decir algunas verdades.
Es fácil golpearse el pecho, dar pésames, señalar a la sociedad como culpable y a los autores del crimen como patologicamente responsables. Así eludimos la responsabilidad nuestra, como docentes; como parte de instituciones educativas, que contribuimos a la formación de jóvenes, mucho más si quieren ser médicos, para salvar vidas. En estos últimos tiempos, hemos privilegiado el conocimiento, (hay que llenar a los alumnos con él) y hemos olvidado a la persona en si, a los valores.Total, es la era del conocimiento, pero también de la deshumanización de la sociedad. Existe gran preocupación por el desarrollo de valores y actitudes en las instituciones de educación, pero queda sólo en intenciones. Surgen las "contraculturas”, tanto sociales como institucionales, como “contravalores”, tales como la violencia, el dinero lo puede todo, todo se vende todo se compra, jueces, conciencias, trabajos, el egoísmo es generalizado, el odio guía algunas vidas, el incumplimiento de las normas, de las leyes, la impunidad, la forma autocrática de gobernar países, instituciones. Todo lo anterior elimina y destruye identidades locales e institucionales al neutralizar los valores subyacentes en las mismas.
La educación sigue en crisis, persistimos en lo mismo que hacían los profesores egipcios hace miles de años: yo sé , tú no sabes, yo te enseño, te dicto clases, haces algunas preguntas, sino has aprendido te vuelvo a enseñar, te tomo un examen, y si después olvidas todo, ya no es mi problema”. No se ha entendido el nuevo papel del profesor como mediador del aprendizaje y al alumno como el propio constructor de su conocimiento. Mucho peor es en la enseñanza de valores. Estos no se enseñan por cursos entre cuatro paredes, son objetivos en sí, que sólo se aprenden por acciones que se ven, que se practican. En el Perú el Proyecto Educativo Nacional recoge entre los principios de la educación su dimensión ética que “inspira una educación promotora de los valores de paz, solidaridad, justicia, libertad, honestidad, tolerancia, responsabilidad, trabajo, verdad y pleno respeto a las normas de convivencia; que fortalece la conciencia moral individual y hace posible una sociedad basada en el ejercicio permanente de la responsabilidad ciudadana.” (Ley General de Educación de 2003, Art. 8). Sin embargo, esto es, como muchas leyes, letra muerta que no se cumple ni practica.
Martiniano Román, educador español, nos recuerda algunas reflexiones para la enseñanza de los valores: “1) Los valores se desarrollan por algunos contenidos, no todos. El profesor al terminar una lección recuerda a los alumnos que el valor es la solidaridad y para ello “echa el discurso pertinente”, que ellos escuchan pacientemente como “quien oye llover”, con la sensación de “que no viene a cuento”. Y mientras tanto se desarrolla una metodología individualista, competitiva e insolidaria. Lo meramente discursivo (aplauso de por medio) generalmente no llega a lo afectivo 2) Los valores se desarrollan por normas: estas pueden ayudar a su desarrollo, pero sólo cuando se interiorizan. Cuando las normas se imponen (sin más) o no se respetan, generan el efecto contrario, en forma de antivalores. 3) Los valores se desarrollan por medio del clima institucional: las organizaciones educativas tienen una cultura propia (implícita o explícita, tácita o expresa) que les da coherencia y ésta genera un clima institucional. De este modo la institución facilita (o no) el desarrollo de determinados valores. En este clima potencia un estilo de persona o de ciudadano. Hacer lo contrario contribuye a generar criminales y delincuentes. 4) Los valores se desarrollan por el ejemplo o el modelado de personas concretas. Es evidente que los jóvenes desarrollan conductas imitativas a partir de ejemplos. De este modo, el ejemplo de un profesor o autoridad determinada modela conductas en sus alumnos, o al menos en algunos de ellos. Pero sobre todo los valores se desarrollan por la tonalidad afectiva de la metodología, que debe ser cooperativa, tolerante, respetuosa, responsable, desarrollar con claridad la solidaridad y la responsabilidad. Los números, las operaciones, el átomo, la célula, el órgano, el sistema, por sí mismos no desarrollan la cooperación o la solidaridad, pero en todos los casos pueden aprenderse de una manera activa, participativa y solidaria”
Ahora estamos alarmados por lo que hicieron estos estudiantes universitarios, más si fueron parte de nuestras instituciones. Hace rato que sabemos que es hora de un cambio en nuestra forma de educar, pero muchos seguimos en lo mismo, y nos resistimos a ello, como se decía por ahí “es mas fácil remover un cementerio”. Sino asumimos en forma autocrítica nuestras responsabilidades en estos hechos, por duros que sean, no encontraremos tampoco soluciones a la crisis que vive nuestra sociedad. SI el amor sigue ausente en nuestros actos y en nuestros corazones, Dios se apiade de nosotros.
30.03.09
Dr. Lerner: a través suyo, un saludo fraterno al profesor Marco Cueva. Efectivamente Dr Lerner, no se puede pagar "el castigo con castigo". Pero es cierto lo que expresa el profesor Cueva, El conocimiento no es para deshumanisarnos, el conocimiento es para tener calidad de vida, ser mejores personas y, con humildad, aplicar la sabiduría para ese propósito. ¿Qué frustraciones habrán tenido esos jóvenes? ¿cómo vivieron su infancia y adolescencia? ¿cómo se desarrolló su aspecto emocional? ¿habrán tenido carencia afectiva? No conozco las historias personales de esos jóvenes, pero llego a una conclusión: los maestros, los padres y la comunidad debemos aplicar la metodología del aprendizaje afectivo, el amor,
y los padres y maestros debemos leer "Conferencias Infantiles" de Makarenko. Aunque no estoy de acuerdo con su ideología partidaría, sus conferencias son interesantes y ayudan a educar a los niños, futuros ciudadanos útiles de la Patria. Gracias.
01.04.09
Norma: Makarenko fue, independientemente de sus opciones ideológicas, un gran educador. De todas formas, es un asunto muy, pero muy complejo. ¿Buscamos las razones, las carencias, el mundo interior de las personas, para comprender lo que han hecho? Si lo hacemos, saberlas genera atenuantes a la hora de juzgar lo hecho desde el punto de vista legal? La inteligencia, el conocimiento y la sabiduría no son lo mismo, pero, ¿alguna de ellas garantiza que no hayan actos monstruosos? No sé. Gracias por su aporte y un saludo.
01.04.09
Hubo un comentario muy interesante, extenso y, por error se me borró. Ojalá que quien lo escribió lea esto y lo vuelva a mandar. Gracias.
02.04.09
Son 2 sicópatas. Mienten. Ni se inmutan. Diría que son el reflejo de lo que hemos dejado crecer durante casi los últimos 30 años: una inusitada reverencia al dinero, la juventud, la belleza (¿si fueran feitos les darían tanta tribuna?), y, por tanto, una adoración masoquista a quien ejerce poder y abuso (¿mataron una niña, verdad?). Cierto que matándolos no desaparecerá esa estirpe degenerada que está llevando a la involución mencionada desde Darwin y contemporáneos. Tengo una amiga mía que físicamente es casi un clon de la asesina, pero lo más anecdótico es que tiene una frialdad y gestos iguales. Como si fuese una norma de nuestros tiempos. No hay coincidencia: creamos nuestros monstruos.
05.04.09
Creo que un papel importante en tanta desgracia lo cumplen los diarios que pululan en la capital: todo es matanza, muerte, atropellos. Y en la realidad, la gran mayoría veces los responsables salen libres. Alentamos a la juventud a pensar que las vidas humanas valen poco y, por lo tanto, no se toma conciencia de las consecuencias de los actos, el fin justifica los medios. Es momento de pedirles a los medios de comunicación que pongan en sus titulares cosa positivas para que incentiven a todos a ser mejores seres humanos y no unos desnaturalizados.
06.04.09
Definitivamente, estos hechos deben llamar a reflexión, a nosotros y a nuestros gobernantes, a la sociedad y, principalmente, a los padres. Pienso que todo radica en la ignorancia y la forma de llevar una familia: se ha descuidado mucho los valores. Incentivarlos en nuestras futuras generaciones, no sólo en la familia, sino también en los colegios, los medios, etc. sería una de tantas otras soluciones, así como acercarnos un poco más a Dios.
08.04.09
Patricia: es difícil pensar que una sola causa esté en el corazón de los terribles hechos que han generado tanto debate, también en este Blog. Es cierto que se descuidan los valores en todos los niveles y que cuando leemos periódicos abunda lo anecdótico y lo escandaloso, así como lo sórdido. Es cierto, también, que vivimos tiempos de descreimiento y poca fe. Creo que es importante distinguir lo patológico de aquello que es criminal y delincuencial, aunque, a veces, puedan tocarse. Aun en una sociedad en la que imperan valores y hay familias bien constituidas, va a ocurrir ese tipo de hechos.
08.04.09
Martín: sí, los medios de comunicación cumplen un papel importante, pero creo que no basta que llenen sus páginas de buenas noticias, para que ciertos hechos dejen de ocurrir. Lo que tiene un impacto es la manera en que tratan los temas, buscando golpear, impactar, sin hacer reflexionar. Tratan de producir imágenes, pero no promueven la reflexión y creo que si lo hicieren las cosas podrían ser algo distintas.
08.04.09
Enrique: la psicopatía es una categoría diagnóstica. No creo que la sociedad cree enfermedad, aunque sí le da un sentido determinado y puede agudizarla. Es verdad que hay una forma de ejercicio del poder abusiva que se extiende a nuestras relaciones interpersonales, pero no me parece que haya una cuestión darwiniana en este asunto y creo que es peligroso basarse en parecidos físicos para concluir en parecidos en la personalidad.
28.04.09
Bueno, la verdad no soy quién para opinar sobre ese par de asesinos. Lo que ellos hicieron se dio en un momento de frustración que cualquier persona pasa, pero no se arrepintieron a tiempo. Tampoco hay que ser muy alarmistas. Hasta podría decir que la sociedad actúa como vecinas chismosas que se escandalizan por lo que pasa en el barrio. Pero nosotros dejamos mucha libertad a los jóvenes, nuestras leyes son muy blandas. A mí me duele en el alma que hayan matado a esa pobre niña, pero ¿qué hago gritando a mis cuatro paredes si estoy inmerso en una sociedad hembra, como diría la congresista Martha Hildebrandt?
02.05.09
Leí atentamente el comentario del profesor y concuerdo con él, pero digo yo, ¿acaso no siempre se ha vinculado a valores con Dios? Desde la premisa que Dios lo sabe todo, lo puede todo y lo perdona todo, y que sólo es necesario "el arrepentimiento real y verdadero", ¿acaso no es culpable la Iglesia también al inculcar valores y no ponerlos en practica? Se habla últimamente de escuela para padres. Posiblemente en dichas escuelas no nos den el cariño, el afecto, que debimos tener en nuestra niñez, ese afecto indispensable para todo ser humano, pero al menos nos hacen darnos cuenta que ese círculo de desafecto y desamor se puede cortar con terapias y pautas que conocen los especialistas, como son los psicólogos, por ejemplo.
03.05.09
Hilda: creo que su reflexión combina, por un lado, las historias que nos cuentan y contamos - historias en el buen sentido de la palabra-; y, por el otro, la manera en que encarnamos esas historias. Las instituciones, de todo tipo, promueven valores, pero, muchas veces, las personas que las representan o ellas mismas en sus políticas concretas, contradicen esos valores. Siempre pensamos que hay maneras seguras de compensar lo anterior con conocimientos, como los que se imparte en las escuelas para padres. Eso es parcialmente cierto. ¡Ojalá el conocimiento bastara! Gracias por su aporte.
03.05.09
Raúl: no tiene nada de malo opinar y a veces sí es importante reaccionar y no poner toda la culpa en la sociedad.