Entre PadresEspacio de Crianza

 img_maltrato.jpg

Imaginen una de esas piscinas donde los muy pequeños aprenden a nadar. Las madres, generalmente son ellas, se meten en el agua y acompañan a sus bebés, que son sostenidos por un o una especialista y van familiarizándose con los placeres de flotar, sumergirse y, poco a poco, actuar como peces en el líquido elemento. ¿Puede una mami o un papi normal abstenerse de tomar fotos como si se tratase de una sesión de modelaje? No, de ninguna manera.

Pero en algunos países, tan desarrollados como, digamos, Gran Bretaña, eso puede ser peligroso. Puede desencadenar una reacción intensa y agresiva por parte del personal de la piscina. Profesores, salvavidas o empleados administrativos se van a movilizar para impedir que los bebitos que no son los hijos de nuestros hipotéticos padres fotógrafos sean captados "en contra de su voluntad", quizá con fines poco santos.

Si uno quiere, como es natural, las fotos del cumpleaños de su hijo o hija en la guardería o nido, debe pedir permiso por escrito y obtenerlo, también por escrito, de todos y cada uno de los otros progenitores. Hay un caso famoso, que ocurrió en 1996, cuando Julia Somerville, una conocida locutora de televisión, fue arrestada, junto con su pareja, por tomar fotos de la hija de ambos, una bebita, en la bañera.

Hay una ley de protección de grupos vulnerables, de 2006, que requiere, exige, que cualquier persona que trabaja con niños - desde los que dan clases remediales de lectura, hasta quienes son voluntarios en la escuela de sus hijos, pasando por todos los que prestan servicios y entran en contacto con menores- pase por un chequeo de antecedentes policiales. Como alguien dijo, coordinar un taller extracurricular, de esos que, paradójicamente, imponemos alegremente a nuestros niños, demanda más medidas de seguridad que administrar una tienda de armas y explosivos.

Y muchas aerolíneas tienen como política institucional no sentar a un pasajero varón al costado, a veces ni siquiera en la misma fila aunque no sea el asiento contiguo, de un menor que no está acompañado por sus padres u otro adulto responsable.

¿Qué impacto tienen todas esas medidas preventivas que convierten a todos los adultos en pedófilos o pornógrafos infantiles potenciales?

De hecho, generar un miedo de oficio de los extraños, y de los mayores en general, una desconfianza fundamental de todos aquellos que no están en nuestro círculo más íntimo, un recelo intenso del otro. Pero, al mismo tiempo, en una civilización cada vez más ubicada en espacios urbanos impersonales y, por decirlo de alguna manera, descomunalizados, condenar a una soledad peligrosa e impedir que las personas desarrollemos una capacidad de lectura de las intenciones ajenas, habilidad central para convivir con el resto.

 

11 Commentarios

Fernando Bolaños

30.03.09

Estimado Roberto: Lo que falta señalar es que esa sospecha sobre los adultos es sobre todo contra los adultos varones, quienes parecemos muchas veces sospechosos "por default" y tenemos que probar nuestra inocencia previamente a acercarnos a los niños. Cualquier expresión de cercanía o afecto puede ser leída sospechosamente. Lo más terrible de esto es cuando terminamos nosotros mismos interiorizando los estereotipos y limitando nuestra manera de actuar. Los adultos no somos peligrosos porque algunos lo sean, ni los taxis son peligrosos porque en algunos haya habido asaltos.

Nos olvidamos que muchos crecimos en ambientes menos paranoicos, pasando mucho tiempo en la calle bajo la supervisión difusa de los adultos (vecinos, la señora de la tienda, etc.) o los hermanos mayores y no encerrados entre las cuatro paredes de apartamentos o los igualmente cerrados "condominios" o "urbanizaciones privadas" (es decir, enrejadas).

Tenemos que recuperar la confianza, recuperar los espacios públicos y revitalizar las relaciones. Saludos
Fernando Bolaños
http://cartastransparentes.wordpress.com

Mercedes Marcial

30.03.09

Roberto: creo que es un tema para tener siempre en cuenta. Cuando se trata de nuestros pequeños hay que para bien las antenas. Puedo decir, con conocimiento de causa, que ningún cuidado está de más. Claro que desconfiar de un hombre sólo por serlo es ilógico. El abusador no sólo puede ser de ese género, también hay mujeres que son así. Como experiencia personal te digo que, en la medida de lo posible, trato de estar en todas con mis hijos. Tengo tres, dos en edad escolar y uno aún pequeño. Termino agotada pero tranquila. Sé que no podré cubrir 100% su tiempo personalmente, pero siempre sé dónde están, con quién están, qué hacen y qué no.

Roberto Lerner Author Profile Page

30.03.09

Fernando: no podría haberlo escrito mejor. Sí, los varones adultos somos sospechosos por default y terminamos limitándonos de manera absurda. Creo que es hora de que la gente pueda pararse y decir que tratar de criminalizar o patologizar todo es ridículo, profundamente estúpido. Lo que pasa es que la gente se deja y tiene miedo de parecer estar apoyando conductas extremas. Gracias por tu inteligente contribución.

Lu

04.04.09

El limitar nuestras libertades es algo que, hoy en día, se propone y se apoya con mucha fuerza. Claro, no se dice "limitar libertades", sino "protegerte". Y muchas mamás apoyamos esta "filosofía". Nadie quiere que le pase nada a sus hijos, obviamente, pero acaso queremos hijos monigotes? incapaces de decidir? de descifrar? de establecer comparaciones y elegir? de confiar en los demás y establecer relaciones basadas en eso, la confianza y el respeto?

Se hace lo contrario a entregar información, que es aquello que nos hará más libres. En casa procuramos conversar de todo, de lo bueno y de lo malo, de propiciar el debate y la tolerancia, enseñamos a no dejarse engañar, a confiar y a cuidarse.

Lo bueno es que hay mucha gente de confianza en el mundo, lo importante es "leer" eso y conectarse.

Un abrazo,

Lu
Mamá de DOS chancletas.
mamadedoschancletas.com

Manuel Páucar González

05.04.09

Algo que tengo entendido es que en países desarrollados, con mayor enfoque a EE.UU. existe esta predilección a reinar bajo la imposición -más que del miedo-, de la paranoia. Que si el potencial acoso a menores o mujeres, que si el virus tal, que si ataque terroristas, que si comida contaminada. Cada cierto tiempo hay un "cuco" que es sembrado. Jamás olvidaré el tiempo del "Ecoli Virus", que -supuestamente-, venía en ciertos vegetales frescos de los supermercados. Miles de personas dejaron de comer lechuga, y ahora aún hay quienes ven a las verduras con recelo. No es sólo la información que nos lleva a la paranoia, sino -mucho más peligrosa-, la desinformación a la que el público está sometido a base de mala investigación, y escasez de tiempo para corroborar y confirmar si tal o cual cosa es cierta. Eso, y el afán humano de generalizar... pues, quedamos los hombres como potenciales pedófilos, los latinos como narcotraficantes, si usas barba eres árabe, si te quedas mirando a la mujer guapísima de al lado por más de 10 segundos la estás acosando, y si la ignoras eres gay. Parece que nunca saldremos limpios de sospechas...

Roberto Lerner Author Profile Page

08.04.09

Manuel: siempre gozo tus agudas observaciones. Es verdad, cada vez más controlados, supervisados y sospechosos de todas las perversiones, contaminaciones y malas intenciones. Lo terrible es que hemos terminado temiendo a las niños tanto como ellos nos temen a nosotros.

Roberto Lerner Author Profile Page

08.04.09

Lu: sí, tienes razón, totalmente de acuerdo. Yo prefiero confiar, al mismo tiempo que tengo claro y trato de transmitirlo a mis hijos y alumnos, que lo peor puede ocurrir. La idea no es llenar de precauciones y advertencias, sino consolidar el mensaje de que la vida, a pesar de todos los peligros reales que tiene, vale la pena y es interesante. Sí, hay peligros y es nuestro papel hablar sobre ellos al mismo tiempo que decimos lo que se puede hacer cuando se concretan.

Manuela Ramirez Vallejos

24.04.09

Soy docente, madre y abuela. A pesar de haber tenido y seguir teniendo, (porque sigo ejerciendo la docencia), experiencias que podrían haber calado muy hondo, respecto a la confianza o la pérdida de ella, creo firmemente que al niño o niña, se les debe criar en un clima de confianza, pero también de seguridad, es decir, desarrollando en ellos, el respeto por sí mismos y los demás. Creo que en eso radica el secreto: desarrollar en mi hijo, mi alumno o pupilo, la capacidad de decir “no”, cuando no está de acuerdo con algo, saber retirarse de un lugar o personas que no le permiten sentirse bien, tomar decisiones y, sobre todo, ejercer su independencia y emitir pensamientos con capacidad critica, son cosas elementales, sostenidas por una formación en valores que los acerquen a una vida que les permita ser felices y hacer felices a los que los rodean. Si no creemos y confiamos en nuestros semejantes, ¿en quién podríamos hacerlo? No podemos vivir desconfiando de todo y todos.

raul

28.04.09

Cuidemos a los menores, sino tendremos una década más de desastrosa sociedad y otra y otra. ¿Qué pasa con el presidente: lo veo más entusiasmado en vender y comprar. ¡Es un fanático del marketing!

Roberto Lerner Author Profile Page

03.05.09

Sí, hay que cuidar a los menores, pero igualmente importante es permitir que aprendan a cuidarse ellos mismos.

Roberto Lerner Author Profile Page

03.05.09

Manuela: la verdad es que usted lo formula de una manera clara, hermosa y contundente. Non podría aportar nada más a su comentario. Confiar en la gente, en la vidas y en el mundo es quizá lo más valioso que podemos transmitir como padres o maestros. Y ello siempre significa tener la capacidad de resistir la presión social. Muchas gracias por su valioso aporte.

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.

Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Roberto Lerner y publicada el 30 de Marzo 2009 3:11 AM.

Horror en el umbral de la adultez es la entrada anterior en este blog.

Vacuna triple y autismo es la entrada siguiente en este blog.

Encontrará los contenidos recientes en la página principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.