
Conversando con un grupo de padres, se me ocurrió
hacer la siguiente pregunta: «Cuando planeaban tener hijos, ¿alguno de ustedes
pensó que muchas veces sentiría rabia hacia ellos, y a veces quizá hasta odio?».
Al principio se hizo un silencio pesado, de esos que dejan entrever que muchas
cosas pasan por la mente de los presentes, pero que no es fácil expresarlas.
Una persona respondió que no, que nunca había pensado que eso podría ocurrir,
porque los sentimientos ligados a la maternidad o a la paternidad parecen
excluir cualquier matiz desagradable o negativo, y cuando se ven expresados en
otros se tiende a asumir que es algo extraño, por no decir desnaturalizado.
Luego pregunté cuántas veces al día sentían rabia o se molestaban con sus
chicos. Obviamente, fue difícil poner orden en el grupo. Todos sentían mucha más
rabia de la que podían haber previsto.
A los padres nadie les dice que sus chicos muchas veces los van a irritar, molestar y hasta desesperar. Desde los llantos incontenibles hasta las transgresiones de las normas, pasando por los jalados en la libreta y las que parecen provocaciones perfectamente conscientes, cuando no propias de algún personaje del Exorcista, la vida parental está llena de crisis que provocan rabia y desconcierto; y eso, a su vez, mucha culpa. ¿Cómo es posible que nos sorprendamos teniendo esos sentimientos? Sí lo es. En realidad los padres, como los maestros, tenemos derecho a ello, y también a expresar con palabras nuestra molestia, sin culpa ni miedo. Y podemos expresarla sin dañar, insultar o etiquetar; sin ofender lo que el chico es, a quién se parece ni dónde va a terminar. Lo debemos hacer describiendo objetivamente lo que vemos: enfrentando el problema y no a la persona.
Es mejor transmitir un mensaje claro, como «yo estoy molesto» o «yo me siento triste» o «yo tengo rabia», que decir: «tú eres un tal por cual». Cuando nos enfrentemos al desorden de un cuarto, digamos: «veo el piso regado de ropa y me molesta, porque el lugar de la ropa no es el piso». El chico, entonces, sabrá lo que sentimos y por qué lo sentimos. Si hay discusión, versará sobre cosas concretas, sobre posiciones que se pueden confrontar, y no sobre «el orden» en general o lo malvado que es Jaimito o cuánto nos hace sufrir.
Reconocer nuestra rabia, desilusión o tristeza es el primer paso; ponerle un nombre para transmitir lo que sentimos a nuestros hijos, el segundo; y referirlo no a lo que ellos «son» sino a lo que «han hecho» y pueden hacer de manera distinta, el tercero. De esa manera, las cosas van e irán mejor. Hagan la prueba.
14.04.09
Roberto:
ser "asertivo" te abre muchas puertas, las del respeto, la comprensión, la comunicación efectiva y la del manejo adecuado de las emociones.
El distinguir lo relevante de lo que no lo, es básico para no lastimar, para no desviar el foco de nuestra preocupación. Cuántas veces decimos -las mamás- en forma despectiva: "te pareces a tu padre", entre tantas otras perlas.
Pienso que siempre habrán situaciones que nos irriten y tengan que ver directamente con nuestros hijos, somos humanos, sentimos amor, tristeza, rabia. Lo que hace la diferencia es la forma como manejamos todo aquello que sentimos, en especial, lo que sentimos por nuestros hijos.
Un fuerte abrazo,
Lu
Mamá de DOS chancletas
14.04.09
Lu: es difícil añadir algo, en la forma y en el fondo, a los conceptos profundos y bien dichos que pones en tu comentario. Sí, aprender a discriminar lo importante y lo secundario, ser capaz de identificar sentimientos y ponerlos en un contexto, es la idea central. Gracias por tus aportes.
18.04.09
Tienes mucha razón: frecuentemente los padres no sabemos canalizar nuestras emociones, sobre todo las relacionadas con el odio o la ira. Creo que debemos tomar conciencia de la gran importancia de modelar en nosotros nuestras emociones, reconocerlas, aceptarlas y expresarlas. A partir de eso podremos educar mejor a nuestros hijos. Saludos.
18.04.09
El hecho de ser padres nos hace ser muchas veces más dioses y menos humanos, porque en muchas ocasiones quisieramos no fallar, ser perfectos. Pero en la búsqueda de hacer bien las cosas nos equivocamos. Pese a las lecturas constantes de cómo hacer en casos de crisis, ante un hijo rebelde, manipulador, súper inteligente, nos rendimos y explotamos. ¿Será en esos momentos que hacemos que ellos se equivoquen más? Adoro y admiro a mi hijo, pero existen ocasiones en las que no sé cómo hacer para que entienda razones.
19.04.09
Estimado Roberto: en general es difícil reconocer los sentimientos de frustración, odio, rabia y otros de ese tipo con respecto a nuestros hijos, por una serie de razones que van desde los estereotipos de madrastras y brujas hasta el de las malas madres. Pero, sobre todo, el miedo de equivocarse en esa suerte de vocación de dioses que nos envuelve cuando somos madres. El sólo hecho de reconocernos humanas y expresar, como dices, nuestro horror ante nuestros sentimientos, nos permite mirar lo que intuimos y asusta más por el sólo hecho de imaginárnoslo. ¡Gracias por abrir la caja de Pandora y dar la oportunidad de encontrar la llave!
19.04.09
Creo que expresar algo en un momento de irritación y enojo a nuestros hijos, es algo que ellos no olvidarán fácilmente. ¡Las palabras tienen tal poder de animar, levantar o todo lo contrario! Como padres, debemos considerar que la agresividad "lingüística" u "oral" puede dejar huellas en la vida de las personas. ¿Quién no ha perdido la paciencia? Como padres aprendemos cada día, y, como tales, sería bueno considerar los "aportes" de la inteligencia emocional.
19.04.09
Roberto: mi hijo de 14 años me odia, me lo a dicho muchas veces. ¡No sabes lo desgarradora que puede sonar esa frase viniendo de tu hijo! Será por eso que tengo los sentimientos que mencionas, o será que me odia porque se dio cuenta de que ya no lo soporto. ¿Soy una mala madre por eso? La verdad, me siento bastante mal últimamente. He intentado hacer lo que aconsejas, en realidad lo he intentado todo y no he obtenido cambios. Siento una gran frustración como madre, siento que no soy yo el problema, sino mi hijo, y aunque lo quiero, ya no tengo cómo demostrárselo, no me nace hacerle ningun cariño, nuestra relacion es tensa y bastante ofensiva. ¿Qué debo hacer?
20.04.09
Sr. Lerner: muy acertado su comentario. No tengo hijos, pero sí dos sobrinos pequeños que ponen de cabeza a mi hermana. Y tiene razón cuando dice que hay que explicarles el porque de muestras molestias. Por ejemplo, cuando quieren jugar con cosas que no deben, como los adornos de la casa, o cuando quieren saltar desde muy alto de la escalera, les explicamos que se pueden hacer daño. Entonces, dejan de hacerlo. ¡Qué bueno crear espacios de diálogo entre los padres! Saludos cordiales. Rosa
20.04.09
Roberto: siempre nos sorprendes con temas tan importantes para apoyar de manera asertiva al desarrollo integral de nuestros hijos. Tienes razón: los sentimientos de rabia, fustración, molestia, así como amor y comprensión, están presentes en todo ser humano. Lo interesante es saberlos canalizar. Un beso y un fuerte abrazo. Luz Teresa, madre de Rubén Darío.
20.04.09
Parece interesante auscultar hacia dentro, somos animales pasionales y estoy seguro que en momentos de ira se sienten mucha cosas, a veces, probablemente odio, lo cual no sognifica que odiemos a los hijos. Puede pasar, pero es poasajero.
21.04.09
Al leer el titulo de verdad que me llamó la atención. Me dije podemos los padres odiar a nuestros hijos? Me pareció duro, pero cuando leí el articulo me di cuenta que criar hijos es bien difícil, y si eres sola, peor porque quieres darle lo mejor y cuando no te obedecen, dices cosas para que reaccionen y no nos damos cuenta que dañamos su autoestima. Agradezco por este articulo. Me ha gustado las palabras o actitudes que debemos decir ante esas situaciones. Nunca se deja de aprender. Tengo dos niños varones, cada uno con un carácter especial, pero ahí vamos para adelante. Gracias. Doty
22.04.09
Como mamá muchas veces soy muy débil en mis llamadas de atención, es decir, doy un castigo y lo levanto o me olvido. Entonces, los hijos se dan cuenta de ello y no obedecen más. Pienso que mientras más crecen, menos puedo.
27.04.09
Buenas tardes Sr. Lerner. Quisiera su comentario y ayuda. Hace como tres meses mi hijo de 7 años tuvo una actitud muy violenta, de quererse matar, tirarse del techo, pasar el cuchillo por el cuello e irse de casa. Yo hace un año me separé definitivamente de su papá, no tengo apoyo de él en ningún aspecto. Me sentía muy preocupada, no tenía un buen trabajo. Eso ha cambiado y ahora laboro adecuadamente. Creo que la actitud de mi hijo ha mejorado, pero aún sigue encolerizado. ¿Qué cree que está pasando?
28.04.09
Hola Roberto,
Ingresé para saludarte, algo preocupada, te confieso, porque desde hace varios días que regreso por aquí para leer uno de tus interesantes artículos pero no encuentro actualizaciones.
Espero que todo vaya bien. Supongo que una recargada agenda es la que no te deja escrbir por aquí.
Un fuerte abrazo,
Lu
29.04.09
Tienes mucha razón en lo que planteas. La verdad, no existe una escuela de cómo ser padres, y muchas veces, actuamos mal y luego nos arrepentimos. Soy profesora de Inicial y a la vez mamá, y tal vez por eso, quiero que mi bebé, mi hijito, sea perfecto en todo. Que haga todo bien y que se porte bien y eso no es la realidad. ¿Qué puedo hacer? Desearía tener más control de mis palabras.
03.05.09
Erika: no eres la única, sería genial tener control absoluto sobre nuestras palabras. Pero lo más importante es que no tenemos control sobre nuestros temores, expectativas, deseos. La perfección, se sabe, es enemiga de lo bueno. Lo mejor que podemos ser es suficientemente buenos y también es el calificativo que, en promedio, van a tener nuestros hijos. Serán muy buenos en algunas cosas y no tan buenos en otras. Transmitirles el mensaje de que pueden o deben ser buenos en todo es frustrante. Un saludo.
03.05.09
Lu: gracias por tu preocupación. Ya he renovado y aprecio mucho tu aliento. Un saludo.
03.05.09
Kelly: una separación de los padres siempre es un hecho doloroso, que provoca rabia, desconcierto y pena en los chicos. Una pregunta central es: ¿qué le explicaron? Depende mucho de la versión que dan los padres, de si toman al chico como un interlocutor, etc. Sí, es una manera de llamar la atención, pero creo que nunca se debe pasar por alto ese tipo de manifestaciones y debería haber alguna forma de apreciación profesional. Pero para efectos de este espacio, me sería muy útil si usted me contara lo que le explicaron. Un saludo.
03.05.09
Nancy: creo que tocas un punto muy importante, que no había señalado. Es verdad, profundamente verdad, que nuestra omnipotencia frustrada provoca rabia y la demostración de nuestros límites, falibilidad y fragilidad, nos hacen proyectar sentimientos negativos sobre los chicos. ¡Uno siempre aprende algo!
03.05.09
Manuela: bueno, todos tenemos un estilo y habemos quienes somos más bien tolerantes. Pero es importante ser consecuente - alguna medida de incoherencia siempre existe- y no decir una cosa y hacer otra. Los chicos aprenden sobre la base de las consecuencias que tienen sus actos y eso es lo importante poder mantener. Un saludo.
03.05.09
Irma: sí, la materialidad de las palabras es grande y éstas pueden golpear tanto como el más duro de los látigos. De todas formas, también esas situaciones ayudan a comprender que lo hablado duele, entre personas, padres e hijos, que pueden sobrevivir la experiencia. Gracias por su linda contribución.
03.05.09
Mariana: los 14 años, bueno, edad complicada y por lo menos te lo dice y eso no es necesariamente malo. Tampoco hay que tomarlo de manera personal. En realidad no nos odian a nosotros sino lo que representamos, la función que muchas veces jugamos, y odian el hecho de que, a pesar de todo, nos quieren y nos necesitan. Con los adolescentes tomar las cosas de manera personal, es una receta para que salgan mal y todos nos sintamos frustrados. No dudes de seguir en contacto conmigo y recuerda: no somos malos padres, por lo general y en promedio, somos suficientemente buenos y eso es lo mejor que se puede ser.
03.05.09
Rosa: su comentario, además de acertado es un testimonio valioso. ¡Gracias por su aliento!
03.05.09
Luz Teresa: sí, tienes razón, la pregunta no es si existen o no, sino qué hacemos con ellos. ¡Gracias por tu aliento!
03.05.09
Gonzalo: impecablemente dicho y como comenté al aporte de Luz Teresa, la cuestión no es si existe o no, sino qué hacemos con eso. Un saludo.
03.05.09
Doty: usted ha dado en el clavo dos veces en un comentario corto y eso me permite estar de acuerdo y confirmar que siempre aprendemos algo. No asustarse de nuestros descubrimientos, mantener la mente abierta, por un lado; por el otro, "ahí vamos", sí, sentir que vamos para adelante a pesar de las dificultades, encontrar lo interesante, lo bonito, etc. ¡Gracias por su lindo aporte!
06.05.09
Buenas tardes Sr. Lerner. El 24 de abril yo envié una consulta y he estado tratando de buscar la respuesta o su opinión acerca del caso que presenté y no la he visto. Comentaba acerca de las dificultades que últimamente mi hijo ha mostrado. Gracias por sus comentarios. De verdad son una ayuda para nosotras, todas mamás ávidas de instrucciones para sobrellevar a nuestros hijos y poder tratarlos como se debe, sin quedar con un cargo de conciencia. Lepaco
06.05.09
Leyla (¿es su nombre?): sí, le respondí. Revise en los comentarios al artículo que usted comentó. Un saludo.
11.05.09
Estimado Roberto: sí, pues, de repente uno no le dice a su hijo “¡te odio!” y bastante rabia sentimos a veces. Sin embargo, siendo honestos, porque se trata de serlo, con frecuencia no son ellos la causa de ese sentimiento, somos nosotros mismos. Estamos frustrados, algo no salió en el trabajo, justo hubo un impasse con el esposo, con el otro hijo, la plata que no alcanza. Sólo en ciertas ocasiones, el causante es el chico. Antes yo explotaba más, ahora trato de razonar, respiro, cuento hasta diez, y medito a ver si de verdad vale la pena molestarse, gritar, castigar. A veces sólo hace falta redirigir, pero sobre todo algo que funciona mucho es el refuerzo positivo: cada vez que mi hijo se porta bien, lo felicito y le hago sentir que es lo máximo, poco a poco, los episodios de incidentes negativos se van diluyendo. ¡Suerte a todos! Malena
12.05.09
Malena: tienes razón, muchas veces un porcentaje nada desdeñable de nuestros "reventones" con los chicos está en nosotros y los avatares de nuestras complicadas vidas. Es bueno saberlo, es bueno poner distancia y pensar un rato, "despegarse" de la situación inmediata, en el mejor estilo budista, y, entonces, uno puede poner las cosas en un contexto razonable y hacer lo debido. ¡Gracias por tu contribución!
14.05.09
De un momento a otro mi hijo cambia de humor y de ser el joven más tierno y cariñoso, se transforma en una persona violenta y con mucho odio. Discutí con mi hijo de 17 años, en realidad perdí la paciencia ante su falta de respeto y le propiné un par de cachetadas reclamándole su falta de consideración ante el esfuerzo que hago para darle lo que necesita y la manera tan malcriada como él me habla. Su papá y yo estamos separados, pero somos buenos amigos. En estos últimos dias nos hemos acercado mucho como pareja. Al parecer esto le molesta a mi hijo, pues me dijo que los había traicionado a su hermana y a él, y que me importaba más su padre que ellos. Más o menos lo mismo le dijeron a él: que sólo iba a la casa cuando yo estaba (mi trabajo es en el interior del país: llego a casa todos los fines de semana que puedo) y que no querían verlo. Hoy su papá fue a visitarlos y ellos no lo recibieron.
21.05.09
Nunca le dije ¡te pareces a tu padre! El día que lo hice, lo dije con odio y con rencor porque sentía que no me respetaba. Luego sentí el más agrio dolor. Jamás pensé que a la persona que más amo en el mundo podría darle a entender “eres tan mala como tu padre lo fue conmigo”. ¡Horror! No me alcanzaron los abrazos y besos para pedirle perdón, pero cada vez que me hace renegar, pienso lo mismo ¡eres igual a tu padre!
20.06.09
Paola: bueno, lo ha puesto usted de manera magistral, breve, punzante, tierna, con algo de humor e ironía. Sí pues, es inevitable ver en nuestros hijos las sombras y los contornos de otros personajes que tienen que ver con ellos y con nosotros. Nuestras parejas (también cuando la relación es buena), nuestras ex parejas, nuestros padres, hermanos, todos los que son parte de la historia, el relato de nuestras vidas actuales y sus raíces. Es el destino de los humanos y eso no nos hace malos, ni mucho menos. Hay que mantener las cosas en su contexto y proporción. Si solamente vemos en ellos a los otros, pues, estamos en un problema, pero no parece ser su caso.
20.06.09
El 06 de Junio envié una consulta a su correo electronico y he estado tratando de buscar la respuesta o su opinión acerca del caso que presenté y no la he encontrado. Le comentaba acerca de la mala conducta y problemas que mi hijo ha mostrado... Gracias por su respuesta o comentarios. De verdad son una ayuda para nosotras, mamás ávidas de instrucciones para sobrellevar a nuestros hijos y poder tratarlos como se debe, sin quedar con un cargo de conciencia. Maria Luisa.
30.06.09
María Luisa: me parece que le contesté. De todas formas, le rogaría que me vuelva a mandar la consulta ya que he estado con problemas de servidor.
04.07.09
Antes que nada, mi agradecimiento por tomarse el tiempo de atender nuestras inquietudes y consultas por este medio. Es sumamente útil conocer otros casos y esperanzador, a la vez, saber que mientras hay amor de por medio siempre hay soluciones. Yo también he tenido dificultades para comprender a mi hijo de 21 años y su idea de coger una mochila e irse a recorrer el mundo, libre, sin ataduras, porque él mismo se considera un espíritu libre, que está en su naturaleza ser así. Como aporte, les cuento que ayer lo invité a tomar algo a uno de estos cafés de moda a los que acuden los jóvenes de su edad, y muy tranquilamente le pedí que me explicara un poco más sus ideas. ¡Qué errada pensar que estaba siendo malagradecido conmigo, que quería dejar a su familia, cuando lo que está buscando es ser feliz a su manera y dejar los convencionalismos de su entorno inmediato! Ahora me doy cuenta que lo debo encausar y, tal vez, agarrar mi mochila también y acompañarlo. Para empezar, nos vamos los dos solos al campo el día de mañana a cargarnos de energía de la naturaleza.
07.07.09
Lorena: en medio de una agenda recargada, me relaja y me honra contestar y dar algunas ideas. Su aliento me convence que debo seguir haciéndolo y siempre habrá espacios en los que eso sea posible. Los chicos deben darse un tiempo en el sentido en que existe en el basquetbol, cuando el entrenador considera que el equipo debe parar para poder reorganizarse y dar lo mejor de sí. No es un descanso, no es holgazanería, es un espacio de elaboración, un trabajo. ¿Quién dijo que uno no debe parar nunca? Con respecto de acompañarlo, bueno, quizá en eso discrepo, porque el descanso es también de nosotros y no está mal, ¿no le parece?
07.07.09
Lorena: su relato es duro, doloroso, contiene un ritmo intenso y una suerte de resignación, casi como en esas tramas en las que todos saben que las cosas están yendo mal, pero no pueden hacer nada para alterar el curso de los acontecimientos. Casi puedo sentir como que al principio todo es lindo, pero las cosas se malogran y se deterioran. Crecimiento=sufrimiento. ¿Por qué? Creo que hay una lucha por el poder, no sé si el padre está presente o no, pero me gustaría tener esa información. ¿Qué quiere uno lograr de un niño? ¿que obedezca? No creo, es que vaya haciendo más cosas, sea más libre, sea él y para eso tenemos que distinguir entre aspectos en los que nos podemos imponer y aquellos en los que hay que delegar responsabilidad.
19.07.09
Roberto: permite que te agradezca por tus consejos. En realidad parece mentira, pero casi o similar problemas a los antes vertidos tengo yo con mi hijo de 12 años, y los setimientos de rabia y odio, valgan verdades, existen pero en esta "guerra" entre el odio y el amor menos mal que siempre gana el amor. En mi caso el enfrentamiento de mi hijo conmigo es frontal. Todo me contesta, reacciona a veces de mala manera, molesta a sus dos hermanas menores y hasta trata de imponerse sobre ellas. Yo le digo que haga algo y él le pide a su hermana que lo haga. Ordena su cuarto un momento al otro ya está desordenado. En fin, espero que con tus consejos pueda superar el problema y lograr me mi hijo crezca feliz como es mi intenso deseo. Recibe un caluroso saludo desde Piura.
21.07.09
No sé, quizá yo esté mal o sean mis hijos quienes lo están. Acabo de salir de un estrés muy fuerte. Parecía que me iba a morir, pero me di cuenta de muchas cosas: que amo a mis hijos y que estuve equivocada con restecto a mi ex esposo. Yo me separé de él hace mas de 3 años, cuando nació mi hija, pero mi error fue seguir viéndolo aunque no me da nada para mantener a mis hijos. Encima, yo lo apoyaba cada vez que su pareja de turno no querían nada con él. Lo veía a escondidas de mi familia y mis hijos también. Mis hijos también lo veían así y yo tenía que mentirle a mi mamá, que me apoya: vivo con mis padres y mis 2 hermanas. Hace unas 2 semanas me puse mal y exploté y le dije mi depresión era un castigo por verlo a escondidas de ellos. Les dije que yo le daba plata. Ahora estoy más aliviada. Mi hijo está siempre enfadado, sobre todo cuando le presto atención a mi hija. Me abraza, me pide que lo abrace, que le dé besitos y se los doy. A veces me da la impresión de que extrañan a su papá. Además, es asmático y a cada rato cae con ese mal o cualquier alergia. Creo que me he equivocado mucho y lo acepto.
20.08.09
Hola doctor. Quisiera que usted me ayude con muchas dudas que tengo con mi hijo en edad adolescente.
26.08.09
Carol: con mucho gusto, no dude en hacerme su consulta o plantearme su inquietud por esta vía, que con mucho gusto trataré de orientarla. Un saludo.
27.08.09
Ana: todos, todos, absolutamente todos nos equivocamos. No una, sino muchas veces. La pregunta es: ¿por qué, a veces, sentimos que en el balance las cosas están muy mal y nosotros nos echamos la culpa de ello? Da la impresión que usted se siente muy deprimida y es un asunto que debería tratar de resolver, quizá acudiendo a un especialista. Muchas veces es necesario recibir medicación. Ver errores por todos lados y creer que los podemos corregir en bloque y en masa, no da resultados. ¡Claro que su hijo extraña al padre, claro que es bueno decir la verdad, claro que es mejor que las relaciones sean transparentes y no se den en un nivel subterráneo! Es verdad todo ello, pero me parece, Ana, que la cosa también va por tratar de enfrentar su estado de ánimo y estrés. Un saludo.
27.08.09
Liliana: me alientan tus comentarios y sí creo que este espacio es valioso en la medida que recoge las preocupaciones de la gente común y corriente. Justamente, uno de sus objetivos tiene que ver con lo que dices: "parece mentira, pero a mí también me pasa". ¡Eso es! Las personas creemos muchas veces que estamos solas en nuestros sufrimientos, confusiones y dudas. Pero no es así, somos más parecidos de lo que somos diferentes. Con respecto del tema concreto, pues sí, siempre hay sentimientos encontrados. Uno puede sentir sentimientos negativos por las personas a quienes más quiere. En realidad es con respecto de esas personas por quienes sentimos más ambivalencia. ¿Siempre fue una relación complicada o tiene que ver con las hormonas revueltas de la pubertad? Por otro lado, es el primogénito frente a dos hermanas menores y eso genera celos y competencia, fuera de que las relaciones entre hermanos son siempre complicadas. A veces tenemos que decidir qué es importante y qué secundario. Un mínimo de consideración y la exclusión de agresión física entre hermanos puede no ser negociable, pero ¿el orden en el cuarto? Lo importante es que las cosas no se conviertan en una lucha por el poder. Un saludo.
01.10.09
Tengo dos hijos. El mayor tiene ezquizofrenia y necesita mucha ayuda, cariño, pero el hijo menor, de 14 años, no entiende, se pone celoso y pide igual atención .Tengo este problema desde hace nueve años. ¿Cómo puedo ayudar a que entienda? Muchas veces lo agredo con palabras fuertes que no puedo controlar, luego le explico mi enfado, pero ya lo hice y eso me hace sentir mal, una pésima mamá. Soy una mujer separada desde hace 10 años. De antemano agradezco su pronta respuesta.
13.10.09
Lucy: cuando hay un miembro de la familia que sufre una enfermedad crónica y compleja, pues, el resto de los integrantes deben ir interiorizando lo que ocurre, la mezcla de sentimientos - pena, rabia, desconcierto- y los roles que les cabe desempeñar. Un chico adolescente, frente a una enfermedad que no es fácil definir - no es una parálisis, digamos-, en un momento de necesidad de definir su identidad, no la debe pasar bien, independientemente de su amor por el hermano y por usted. Creo que es importante escuchar lo que siente, aceptarlo y, quizá, permitir que tenga alguna forma de apoyo externo. ¿Qué papel juega el papá?
19.10.09
Hoy me siento muy desesperada: mi hijo de 15 años ha cambiado de conducta desde que se junta con un amigo de quien no quiere separarse. Se dicen "hermano". Ambos estuvieron juntos en secundaria y ahora en preparatoria. El niño tiene coraje contra todos y se viste como emo. Ahora ha puesto en contra mía a mi hijo y ha generado odio en contra mí. Hace unos dias le llamé la atención y me golpeó con su puño cerrado. Excuso decirle que ha tomado dinero, me falta conitnuamente al respeto y dice muchas maldiciones y malas palabras. Pero el colmo ha sido el golpe que recibí. He pensado enviarlo con sus abuelos paternos para alejarlo de este amigo, pero no sé qué hacer. Estoy muy confundida.
20.10.09
Malysa: entiendo su desesperación. Ser golpeado por un hijo es una experiencia muy fuerte, desagradable y frustrante. Creo que es una exageración explicar todos los cambios de su hijo por la influencia de un amigo, por más real que sea el vínculo. Tampoco creo que haya sido una transformación de un día para otro. Estoy seguro que usted podrá ver algunas cosas antes. ¿Y el papá? No lo menciona para nada. ¿Cómo le va en los estudios? Alejarlo es una medida extrema y no funciona muchas veces, ya que la persona se lleva sus problemas consigo y puede terminar juntándose con jóvenes parecidos al que actualmente le preocupa. ¿Ha pensado en consultar un profesional? Creo que sería pertinente. Le ruego que me dé más información para poder ayudarla.
30.12.09
La verdad, no sé qué me pasa. Desde que concebí a mi hijo nunca sentí un lazo con él. He llegado a sentir odio y rechazo. No me gusta estar cerca de él, mucho menos convivir. Muchas veces me encuentro tratando de forzar un afecto en mí hacia él que definitivamente no siento. No me importa lo que le pase, me daría igual si está bien o mal. Mil veces he pensado que lo mejor hubiera sido que nunca hubiera nacido, pues no puedo quererlo, simplemente no me nace. ¿Por qué será así?
11.01.10
Tengo un bebe de casi 1 año. Confieso que hoy he deseado lo peor, tengo ganas de hacerle daño, no soporto sus llantos. No sé qué hacer.
12.01.10
María Luisa: mire, es normal sentir a veces rabia hacia nuestros hijos. Son difíciles y nos plantean situaciones que pueden ser extremas, pero cuando los sentimientos son muy frecuentes e intensos, es importante recurrir a ayuda profesional. Debería acudir a un centro de salud. No sé dónde vive, pero el Instituto Nacional de Salud Mental Delgado y Noguchi, al costado del hospital del Rímac es una buena posibilidad. Es importante reconocer que necesita ayuda. Suerte.
12.01.10
Tommy: la franqueza y claridad de sus sentimientos son dolorosas. Afirma lo que no hay y lo que sí hay, pero no el contexto. ¿Qué edad tiene, en qué circunstancias fue concebido, si usted vive con la mamá, qué hacen, cómo viven, cómo fue su infancia y cómo es la relación con sus padres? Sin todo ello uno ve y siente la herida, o, mejor dicho, el vacío, pero no lo puede interpretar o darle un sentido.