Entre PadresEspacio de Crianza

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Es muy interesante entrar en contacto con algunos de los grandes mitos relacionados con el embarazo, los que pueden ser cotejados con lo que piensan y saben nuestros lectores. Siete mitos que hemos recogido.

Solamente la edad de las mujeres es un factor cuando se trata de un bebe problemático: no, aunque los varones producen esperma a lo largo de toda la vida, mientras más tardía la fecundación en los hombres, también se incrementan las probabilidades de, por ejemplo, esquizofrenia, un desorden del espectro autista (en el caso de embarazos en edad 'avanzada' de la mujer, el peligro va más por el lado de desórdenes intelectuales).


Gestantes con sobrepeso tienden a tener bebes más gordos: cierto, a través del hecho que hay más posibilidades de que tengan diabetes de tipo II y pasen un exceso de azúcar, a través de la placenta, a sus críos.

La forma de la barriga predice si es un niño o una niña (adelante y hacia abajo, él; todo redondo, ella): nada que ver. La geometría depende del nivel de relajación de los músculos y las articulaciones pélvicas.

Las mujeres embarazadas deben evitar comidas potencialmente alergénicas: no, no hay ninguna prueba de que el maní o los mariscos, para mencionar algunas comidas, consumidos durante la gestación, puedan generar futuras alergias en los bebés.

Hay una relación entre acidez durante el embarazo y cantidad de pelo con la que nace el bebe: para sorpresa de por lo menos un equipo de investigadores, parece que sí. Posiblemente porque las hormonas que promueven el crecimiento capilar relajan el músculo del esófago y eso aumenta la acidez.

Cargar objetos pesados durante el embarazo puede causar desprendimiento de placenta: no, ni hablar. Lo que sí puede es generar problemas en la columna.

Las mujeres encinta de varones comen más que las que llevan en su seno mujeres: pues, parece que sí. Posiblemente porque los varones están "programados" para pesar más y las hormonas que se encuentran en sus testículos podrían incrementar el apetito.

Como vemos, hay una suerte de vaivén entre las experiencias concretas de las mujeres encinta y quienes las rodean, las generalizaciones que extraemos de ello y el sustento que tienen desde el punto de vista empírico. Cuando tomamos en cuenta todos los aspectos y no nos negamos a abrir nuestras mentes a la sabiduría de lo vivido, pero tampoco a los resultados de la investigación, podemos llegar a un bienestar razonable.

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Roberto Lerner y publicada el 3 de Mayo 2009 1:39 AM.

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