Archivos Junio 2009
En una reunión con papá, mamá e hijo, conversábamos acerca de las expectativas que los 2 primeros tienen acerca del tercero. Es un chico capaz, podría decirse que inteligente, algo disperso para sostener esfuerzos, no demasiado competitivo y ciertamente comprometido con sus padres y los valores que representan. No es un transgresor y aunque últimamente, tiene 17 años, se rebela y cuestiona ciertas normas, se cuida mucho de no desconocerlas en lo que se refiere a aspectos esenciales. Eso sí, no es un tipo arrasador y trata de evitar enfrentamientos abiertos y competencias exigentes.
Buscar en el Génesis la primera vez que aparece un verbo relacionado con alguna actividad central de los humanos es un ejercicio muy interesante. Es lo que hace Meir Shalev, notable escritor israelí, en un reciente libro.
Por ejemplo el primer llanto, o el primer odio.
¿Y el primer amor?

Algo así rezaba el título de una
famosa canción de hace ya muchos años. Porque sí, cuando uno los mira, piensa
que es fácil, que se la llevan sin hacer demasiado esfuerzo, que nosotros, que
sí trabajamos y la sudamos, nos encargamos de todo. Y, ellos, ellos solamente
tienen que pasarla bien. Karina Lerner, desde su perspectiva de madre recién
inaugurada, se pone en el lugar de su bebé:
El otro día terminé tan agotada que miré a mi pequeño hijo plácidamente dormido y pensé "que suerte tienen los bebés, nada que hacer todo el día más que jugar, dormir, comer y, bueno, adornar el pañal", y, entonces, imaginé que de pronto, un día, un mágico y juguetón ser del tiempo decide volverme al pasado a cuando tenía, digamos, alrededor de siete meses de nacida.
