
Karina nos vuelve a sorprender con un relato excepcional acerca de nuestra vanidad de padres:
Hace algunos domingos se celebró el Día del Niño, una de esas tantas mágicas festividades que llenan los centros comerciales y vacían nuestros bolsillos, y, debo admitir que no se me ocurrió idea más brillante que decirle a mi esposo para ir con Eitan a pasear y comprar algunas cosas. Durante las dos horas que estuvimos abriéndonos camino entre el mar de gente que paseaba con globos, vendedores que lucían llamativos disfraces y gigantes muñecos bailando estridentes canciones, sólo pensaba en la bendita hora que me iluminé y en la mirada de odio que mi esposo me mandaba con cada empujón que recibía. Estábamos por irnos de una de las tiendas ancla del centro comercial, cuando Eitan se puso a llorar, lo saqué del coche y lo tomé en brazos como queriéndome disculpar con él por haberlo metido en semejante tortura, cuando una dulce voz me llamó por la espalda para felicitarme por el hermoso hijo que tenía y acto seguido me dio una tarjeta que, debo confesar, me supo a gloria. Me dijo que Eitan podía ser modelo y que justo estaban buscando bebés con el perfil de mi pequeño para pasar un casting al día siguiente para una publicidad.
Sentí que la sangre me hervía, estaba tan orgullosa, mi pequeño y bello niño había sido visto entre millones de otras celestiales criaturas que chillonas y estridentes paseaban alocadas por la tienda. Cuando miré a mi esposo, estaba con la típica cara de "me muero de la emoción pero no quiero hacerlo notar". No podíamos más, es decir, pronto Lima entera, qué Lima, el mundo entero iba a estar empapelado con la cara de Eitan. Adiós niños Pitt-Jolie, Eitan se va a poner de moda.
Apenas llegamos a casa, pusimos a nuestro modelito a dormir, sabíamos que ser famoso no es tarea fácil, así que el sueño le iba a venir bien, mientras nosotros apuramos el paso hacia el computador para revisar la página web de la agencia de modelos. Oh sorpresa, era una página que existía y era linda, tenía muchas fotos de hermosos niñitos con los trabajos publicitarios que habían hecho.
Al día siguiente le escogí una linda ropa y lo llevé a la dirección que daban en la tarjeta. Cuando entré me hicieron llenar un formulario y luego me pidieron que pase para que le tomaran las fotos. Aún no sospechaba nada, me pareció raro que sólo le tomaran tres fotos y que no le pidieran nada más. Duró 1 minuto exactamente. Señora, la llamarán, me dijo el fotógrafo. A las 8 de la noche sonó mi celular. Del otro lado de la línea una voz de hombre me preguntó si era la mamá de Eitan, le respondí que sí, me dijo soy el señor X, su hijo ha pasado el casting, venga mañana para firmar el contrato. Colgué y me derretí. Mi bombón había obtenido su primer trabajo, llamé a su papá y a toda la familia para contarles, las voces del otro lado del auricular eran indescriptibles.
A la mañana siguiente fui emocionada e intrigada a la reunión. Me preguntaba: qué trabajo le ofrecerán, un catálogo, un cartel o un comercial. Cuando llegué, postergando otras cosas importantes que tenía ese día, unos padres y su hijo, de unos cuatro años aproximadamente, aguardaban también al señor X. Mientras esperábamos nos pusimos a conversar chochísimos sobre nuestras futuras estrellas, la casualidad de que esa caza talentos los haya visto entre miles de bebés, entre otras típicas líneas ya elaboradas de las cuales los padres desconocidos se ponen a conversar cuando se encuentran. Primero la llamaron a ella, se demoró relativamente poco. Cuando salió busqué intrigada su mirada para encontrar en ella alguna pista. Pero nada, al cabo de algunos segundos el señor X abrió la puerta de su oficina y me pidió que pasara. Era un tipo guapo y joven, me hizo un ademán para que me sentara. No recuerdo bien todas las palabras, pero hablaba rápido, como queriendo confundir y no dejando espacio para hacer una sola pregunta. Me dijo que me felicitaba por mi hijo, que le iban a pagar 400 dólares y que la comisión de la agencia sería 80, me mostró un organigrama ridículo y confuso sobre cómo funcionaba su negocio, bla bla bla bla. Le pregunté para qué lo habían elegido y me dio dos nombres de reconocidas marcas de ropa infantil, bla bla bla bla. Me dijo que por favor no me ausentara entre el 1 y el 20 de setiembre y plaffff me puso un cd en blanco frente a mí. Para qué es esto, le pregunté. Bueno señora, mire, todo modelo necesita un Book de fotos, el costo es de 160 dólares en las tiendas especializadas en fotos de bebés. Pero, que si lo hacía en su agencia, entonces me costaría 100 dólares. Inmediatamente puso frente a mí una hoja que se titulaba Contrato de Promoción de Modelos. Para ese entonces, ya estaba molesta, me sentía estafada. Lo miré directamente a los ojos y le dije, Eitan no está contratado para ninguna marca, lo que usted quiere es que yo caiga para que le pague 100 dólares por tomar unas fotos. No, señora, de ninguna manera, su hijo tiene un gran futuro, sólo que ningún modelo puede trabajar sin un Book. Perdón, señor X, yo no quiero que me hijo sea modelo, me pareció linda la idea de que se tome unas fotos para un catálogo, nada más. Me paré y me fui, indignada. ¿Por qué esta gente se siente con el derecho de jugar con los sentimientos de los padres?. Mi respuesta fue inmediata: porque pueden.
Más tranquila en la noche, me pusé a pensar y me reí. Cuántos habrán caído como nosotros. No hay que ser ningún genio, es simple psicología barata: los padres nos morimos por nuestros bebés y los vemos hermosos. Si alguien viene y te lo dice, te tiene en un instante en sus manos. Fui vilmente conquistada por la idea de ver a Eitan encabezando uno de esos catálogos que llegan junto al diario los domingos y por supuesto, por podérselo contar a mis amigas.
Mientras tanto, ajeno a todo, mi bebé dormía en su cuna, como siempre, enrrolladito en una esquina con el chupón a medio salir de la boca, una mantita amarilla ya desteñida en la mano y un peluche celeste recostado en su carita. Lo miré, me disculpé en silencio, le mandé un besito volado y me prometí nunca más necesitar que nadie me diga lo bello que es para sentirme orgullosa y por supuesto escribir esto para que otros incautos padres no se dejen engañar.

28.08.09
Muy cierto el post. Creo que lo más triste es la incapacidad de pensar en el bien común, en lo que va a ser bueno para todos y no solamente para el más vivo. Y el resto, que vea lo que hace. Y aún más triste es ver cómo uno se adapta un poco a esa forma individualista de ver el mundo, para no quedar siempre perjudicado. ¿Cuál será la solución mágica para este asunto?
28.08.09
Sí, Patricia, en fin de cuentas, es como si estuviésemos atrapados en una disyuntiva en la que, no importa lo que hagamos, perdemos: debemos escoger entre ser vivos o tontos. Creo que Karina ha graficado con palabras certeras el camino del ilusionamiento fácil a la conciencia de que hay una voluntad de engañar y convertir en idiotas a los demás. Soluciones mágicas no hay, ni para eso ni para nada. Quizá lo único es alertar, reírse de uno mismo y reflexionar. Saludos.
01.09.09
Roberto, Kari. Consulté con mi cuñada, que es actriz y está muy metida en temas de dirección y producción, y me comentaba que eso jamás pasaba. Es decir, que si quieren que tu hijo esté en un comercial o revista no era necesario ningún book, que por lo menos en Perú no era necesario. Que, tal como dices, eso fue una tremenda estafa. Ella misma me pasó la voz una vez para que Ale, mi hija menor, vaya al casting de una conocida marca de pañales. A nosotros no nos estafaron, pero la situación fue por demás divertida. Ale es una niña divertídisima, muequera y demás. Entonces, confiados, la llevamos al casting. En cuanto la sentamos para que le tomen unas fotos y haga "algunas de sus muecas", la niña cambió, mutó. No hizo nada, tenía cara de "so what?, take me out!". Un abrazo.
07.09.09
¡Qué curioso lo que leo! No puedo dejar de escribir un comentario. No sólo porque también soy mamá de un Eitan (de tres añitos), sino porque me pasó exactamente lo mismo. Fui a, seguramente, la misma agencia, y hablé con, seguramente, el mismo "fotógrafo".
Karina, estoy segura que tu Eitan es una belleza digna de cualquier anuncio publicitario en el mundo y no tengo duda que se lo dejas saber cada vez que lo miras. ¡Saludos!
11.09.09
Pues, a veces, salir con los niños en fechas específicas es un martirio para todos, porque los centros comerciales se llenan de gente tratando de pasar un lindo rato. Sin embargo, es imposible. Pero, bueno, dentro de todo el mal rato, los empujones de la gente y toda la bulla y alboroto llegó un buen anuncio: claro que Eitan sería un hermoso modelo, está bello. Te felicito Karina, vi unas fotitos y, pues, trasmite tanto cariño tu bebe, es una dulzura, ojala y puedas concretarlo. Así veremos a Eitan en revistas y publicidades. ¡Felicitaciones a ti y al abuelito chocho!
11.09.09
Ahora sí leí toda la nota. Hace un rato sólo un pequeño párrafo. Lamentablemente eso le sucedió a una prima mía. Le sucedió igual. En Saga le entregaron una tarjeta, fue a la entrevista, le hicieron llenar el formulario, luego la firma de contrato, luego las fotos, el pago por el famoso book de modelos y bla bla bla. Quizá por momentos nos emocionamos, como dice Karina. ¡Qué lástima que exista este tipo de personas! Pero alégrate mujer: tienes un hijo hermoso que no necesita salir en publicidad para demostrar lo bello que es. Gracias por comunicar lo que te sucedió en la Web, así más personas sabemos el engaña muchacho que hay detrás de las empresas de modelos . Lástima , pero a veces digo: estamos en Perú, cualquier cosa puede pasa. Creo que ahora debemos ponernos todos de acuerdo para hacer algo para esto cambie. Por ahora, está bien alertar a las personas .Saludos
17.09.09
Jessica: no se trataba de que Eitan fuera a toda costa modelo y, obviamente, más allá del natural orgullo y excitación que produce la posibilidad de la fama, la razón pone las cosas en su sitio. Pero, como dices en tu segunda nota, siempre hay alguien que se las arregla para explotar las necesidades, en este caso afectivas, de las personas. Y, también, la parte exhibicionista que todos tenemos, unos más que otros, en el corazón. La cosa es estar prevenidos y que sepamos que esas cosas pueden ocurrir. Es la única forma de regular sabiamente lo que bien podemos llamar un mercado de emociones. Un saludo.
17.09.09
Cynthia: nuevamente, como respondí al comentario de Jessica, en esto se mezcla la habilidad de ciertas personas para hacer negocio, en este caso de manera tramposa, con la credulidad, inocencia y también deseos de acariciar nuestro ego y vernos en la belleza de nuestros hijos. Lo que pasa es que el procedimiento nos parece burdo cuando nos cuentan que se lo hacen a otros, especialmente a gente humilde, tipo, venderle a un provinciano la Plaza de Armas, pero es lo mismo y eso también duele, ¿no? Saludos.
17.09.09
Lu: ¡claro que no es necesario ningún book!, pero cuando está en juego nuestro narcisismo, nos pueden hacer creer que sí lo es y alguien hace negocio con nuestra vanidad, así de sencillo.
03.12.09
Gracias Internet y a los comentarios que comparten, evitamos que nos pase lo mismo con nuestra pequeña. Teníamos dudas. Por ello investigamos y quiero mencionar el nombre de la empresa: Toma 1 Producciones. Esto ayudará a que no sorprendan a otras personas, aunque dentro de poco quizá cambien de nombre¡Gracias por compartir!
21.12.09
Maritza: las comunicaciones sirven para que la gente se organice y defienda sus derechos. ¡Gracias por su tiempo y coraje! Lo mejor para estas fiestas.
23.01.10
Le cuento que tengo un bebe my coqueto y precioso. Lo puse en una página de Internet y, bueno, después de tiempo me llamaron al celular para decir que querían hacerle un casting. Para qué mentir: mi hijo y yo nos emocionamos, pero a la finales querían trescientos soles por las fotos y el promotor decía que si salía en la revista, mi hijo ganaría 500 dólares. Mi señora cayó, pero, bueno, yo soy más consciente de la realidad y me di cuenta de la estafa, así que me retiré de la oficina que está en Barranco por la avenida Grau. ¡Tengan bastante cuidado!
11.02.10
Alexander: es evidente que muchas personas son "enganchadas" a través de la natural vanidad que todos tenemos acerca de nuestros hijos y la tendencia a definir el éxito a través de la aparición en los medios de algún tipo. Muchos caen, otros no, pero la idea es que las personas estemos al tanto y alertas. ¡Muchas gracias por su aporte y testimonio!