
Eitan ya está más allá del año y Karina comienza a pensar en nidos y otros espacios por el estilo. La educación pre escolar no es muy diferente de la que viene luego: expectativas, temores, ofertas de todo tipo alrededor de lo que el niño debe saber, aprender, experimentar, evitar, en compañía de sus pares:
Eitan está a punto de cumplir 14 meses y tengo en mi agenda 3 números de teléfono de igual cantidad de nidos. Los miro y no me atrevo a llamar: me pregunto si estará listo para ir en marzo, qué quiero que aprenda al año 5 meses, qué busco al mandarlo, qué tipo de lugar espero ver y, sobre todo, qué tipo de profesoras quiero encontrar. Creo que hoy todos estamos estresados por hacer de nuestros hijos contenedores infinitos de conocimiento, unas máquinas bien entrenadas que sean capaces de dar información de todo tipo antes de siquiera haber dejado el pañal. Conozco muchos bebés que desde los tres meses tienen "compañeros" de clase, un aula y una maestra. Siempre he renegado de ese tipo de apuro. Si Eitan sabe o no los sonidos de los animales me tiene sin cuidado, eventualmente los aprenderá. Por ahora, estoy más interesada en que juegue, descubra y se ría despreocupadamente de la vida. Entonces, ¿estaré haciendo lo correcto cuando pienso en un nido?
Cuando expuse mi punto de vista frente a una amiga, ésta, con la mejor intención, me dijo: "Pero qué harás cuando todos los niños de dos años ya estén aprendiendo a hablar inglés en el nido y el tuyo siga encontrando divertido llenarse la boca de harina". No supe qué responderle entonces, y, francamente, sigo sin saberlo. Quizá ella tenga razón, tal vez debería poner a Eitan cuanto antes en un nido donde le enseñen a contar en vez de a pintar, a respetar todas las reglas sociales en vez de dejarlo jugar, lo entrenen para un examen de ingreso en un colegio en lugar de ayudarlo a descubrir su mundo interior, prefieran preguntarle cómo se escribe su nombre a con qué soñó la noche anterior. De pronto siento que los padres nos estamos perdiendo de algo muy importante: estamos tan agobiados por hacer de nuestros hijos los mejores, que ni siquiera reparamos en si ellos están interesados en serlo, y si es así, en qué quieren ser los primeros. Los hacemos saber tanto tan rápido que el encanto que implica asombrarse con lo cotidiano desaparece y entonces dejamos de reaprender nosotros con ellos.
Eitan puede pasarse horas, con minuciosidad científica, deshilachando todo lo que pasa por su camino: polos, cortinas, sábanas y franelas. Aunque parezca una tarea bastante ociosa y tonta, el hecho de entregarme a observarlo me hace volver a maravillarme con la magia de lo cotidiano, aquello que ellos descubren cada días ilusionados y que nosotros habíamos olvidados, quizá por saber ya mucho o por estar siempre ocupados en mirar cosas "realmente" importantes.
Yo no quiero que Eitan sea un molde, no quiero que apruebe el examen de ingreso de un colegio que todos catalogan como el mejor, si el criterio para ello es que a los tres años sepa decir al menos 20 palabras en inglés; no quiero llenarle las tardes de clases extracurriculares para que siempre esté un paso más adelante. Prefiero que se aburra de vez en cuando y pueda tirarse panza arriba sin hacer nada: eso no lo hará más tonto, ni a los otros más inteligentes. No quiero que se agobie por la técnica que debe emplear para jugar fútbol y ser el mejor a los 5 años en el dominio del balón.
Sólo quiero que llegue de una tarde de jugar pelota con los amigos con la ropa realmente sucia, un buen moretón en la rodilla y muchos compañeritos que me pidan sándwiches y un gran vaso de limonada fría. Yo quiero que Eitan aprenda a hacerse escuchar y también que sepa callarse para que otros puedan hacerlo, quiero que le quede claro que debe hacerle caso antes que a nosotros, sus padres, a las autoridades de la escuela o a quien sea que diga que sabe más que él, a su corazón, que éste lo guiará mejor que nadie; quiero que se sienta lo suficientemente amado, cobijado y seguro como para sentir que puede comerse el mundo. Eso lo ayudará a tener las herramientas para ser quien quiera ser, para que llegue hasta donde le provoque y como le provoque y para saber que cumplir su misión en la vida depende de él.
En todo caso, será lo mejor que pueda ser mientras sea auténtico. Ojalá no nos dejemos avasallar por el miedo a que Eitan no sea lo suficientemente competente con respecto a los demás para que pueda crecer tranquilo, libre y feliz y, quizá, solo quizá, llegar a ser él mismo. Eso, al menos, deberá hacerlo el mejor para nosotros

09.12.09
Gracias, Roberto. Has tocado un asunto que nos interesa, como padres y madres. Creo que los niños de hoy no son sólo más sobreprotegidos, sino sobre-exigidos debido a esta suerte de "rankings" visibles e invisibles que atraviesan nuestra sociedad, y no sólo el colegio. Frente a eso, los padres queremos darles lo mejor, y buscamos la manera de ponerlos en cosas que a veces ni les gustan, para que "no pierdan el tiempo" cuando la niñez es tal vez la única época de la vida en que perder el tiempo es realmente posible...
Saludos
Fernando
10.12.09
¿Cómo hacer para que mi hija de cuatro años tenga interés por hacer las tareas del Kinder. No me hace caso en nada. Es muy rebelde, pero a la vez es muy inteligente y sabe cuando hace algo mal. Se la amenaza que no verá televisión, no irá al parque a jugar y no comerá postre, pero ni así hace caso. Me está sacando de quicio. Ella no vive con su padre, no lo conoce pero sabe como se llama y lo reconoce por fotografías, pero vive en un ambiente de amor, cariño y mucha dedicación, con sus abuelitos, tíos y primitos. Ella amenaza que irá a buscar a su padre y eso me duele y también de me desespera y no sé qué hacer. No quiero llegar a los golpes.
21.12.09
Bianka: me da la impresión que en lo que usted cuenta se mezclan dos cosas. Por un lado, está la cuestión de las tareas; y, por el otro, una suerte de lucha por el poder que pasa por las relaciones entre su niña y el papá. No sé qué tipo de relación tiene con él, pero cuando hay una separación de los padres, lo que usted describe tiende a ocurrir. Creo que no hay que tomar las cosas de manera personal. Por más críticas que uno tenga hacia un papá o una mamá, el hijo o hija van a tratar de tener una imagen positiva o usar la figura como parte de las relaciones con otros personajes del entorno inmediato. Creo que en eso no hay que pisar el palito, así de sencillo. En lo de las tareas, la pregunta es si las hace de todas formas y cómo le va en el Kinder. Si le va bien, yo desplazaría la responsabilidad hacia la niña y usaría el poco tiempo que generalmente tenemos los padres para hacer cosas bonitas juntos. Le deseo lo mejor para estas fiestas de fin de año.
21.12.09
Fernando: gracias por tu aliento. Tus palabras, por otro lado, son absolutamente adecuadas a la realidad. Aunque hay que evitar idealizar la niñez y asumir que también los adultos debemos aprender a "perder el tiempo", es verdad que los rankings dominan todo. Se puede ver en la cantidad de concursos y premiaciones que dominan los medios. Lo mejor para este fin de año.
21.12.09
Bianka: no había visto su anterior consulta, en la que me aclara que ella no conoce al papá, aunque sí sabe el nombre y lo ha visto en fotos. La pregunta es ¿qué explicación ha recibido de esa situación, cuál es la versión que tiene? Necesito saber la respuesta para definir completamente mi orientación, aunque lo esencial de lo dicho antes se mantiene. Un saludo.
04.01.10
Quisiera saber qué tipo de talleres vacacionales recomienda para un niño de 3 años, que es, se trata de mi hijo, tímido e inseguro.
12.01.10
Carla: mire, hay personas, niños y adultos, que son esencialmente tímidas y eso no es malo en sí. A alguien debe haber salido, ¿no? Ahora, los niños del barrio, de la familia son excelentes como ayudas para la socialización. Claro, se puede reforzar el asunto con un taller o algo por el estilo, probablemente mejor algo tipo La Tarumba, pero no es indispensable.
20.01.10
¡Qué excelente blog, los felicito a todos! Tengo una pregunta: ¿qué hacer con un niño que tiene ciertos problemas de atención. Es un poco hiperactivo. ¿Es malo mantenerlo ocupado con talleres de teatro? Lo digo porque siempre los psicólogos me lo recomiendan para que se socialice y sea más espontáneo.
09.02.10
Martín: gracias por sus apreciaciones. Siempre es bueno recibir comentarios de ese tipo. Bueno, no es fácil responder a su pregunta ya que no sé de qué edad estamos hablando y esa es una variable crucial. Pero hay dos dimensiones en su interrogante: por un lado habla de hiperactividad y distractibilidad; por el otro, de falta de espontaneidad y socialización. Lo primero puede ser un rasgo dentro de un cuadro de déficit atencional o un estilo movido que, en este caso lo de la edad es crucial, va modulándose. En lo segundo se trata de rasgos de personalidad. Hay gente más o menos espontánea, más o menos sociable y no creo que se deba pensar en términos terapéuticos, a menos que la cosa no sea extrema. Los talleres de teatro o arte son muy buenos porque promueven aprendizajes significativos, independientemente de cualquier carencia. Si a su hijo le divierten, pues que los goce. Un saludo.