Archivos Febrero 2010

Los últimos meses, días, han sido pródigos en asesinatos. Los ha habido de esos que plagan las primeras planas en todo el mundo, relacionados con la inseguridad ciudadana, la presencia de bandas, la globalización de las organizaciones criminales, los secuestros, etc. Pero, por lo menos en el Perú, nos han remecido los otros, los monstruosos, los impensables, los inefables. Matricidios que se han sucedido, desvelado, casi actuado bajo la luz mediática, cuyas motivaciones parecen utilitarias, crematísticas, casi contables en números - cuentas bancarias-, aunque no en palabras.

No mentir es uno de los preceptos universales que subyacen en toda moral. Además de lo ético, existen razones prácticas. Si no asumimos que nuestro interlocutor está diciendo la verdad, por lo menos en líneas generales y buena parte del tiempo, sería casi imposible la convivencia social. Casi como jugar permanentemente miles de partidas simultáneas de ajedrez. Mentir lo menos posible y tener una conducta recta son objetivos de todo proceso de crianza y de toda educación.
A los adultos nos incomoda, nos da en realidad mucha rabia, cuando nuestros hijos o alumnos nos mienten. ¿Por qué lo hacen? Las razones son muy variadas.

Los niños tienden a repetir el pasado. Esta afirmación puede parecer chocante, por un lado; y, por el otro, evidente. Lo primero, porque los niños tienen el pasado corto, lo segundo porque son extraordinarios repitiendo, imitando. Pero la repetición tiene dos fuentes: una es la del pasado individual, es decir, la experiencia previa. Si uno hace algo que tiene consecuencias interesantes o agradables, pues, tiende a repetirlo. Pero hay otra repetición que es central en la explicación del desarrollo humano: la del pasado colectivo, la de la historia de la especie.

Los peligros del "wired love" es el título del libro que tengo frente a mí. Pero, no, no se trata de Skipe o Messenger. Es un texto que hace recomendaciones para evitar las trampas del... telégrafo. Sí, estamos hablando de romances en código Morse. Porque el amor y el sexo siempre han arrastrado a y se han colgado de la tecnología. ¡Los esposos se opusieron rabiosamente al teléfono ya que aumentaba peligrosamente la autonomía de sus parejas!
¿Saben ustedes que una pareja casada en 8 se conocieron en línea? Los datos provienen del país de las cifras y las estadísticas, los Estados Unidos, pero probablemente la tendencia es mundial. Que se trate del chateo simple o del sofisticado Second Life, cada vez tenemos más relaciones profundas e intensas en el mundo virtual. ¿Cuidado con los extraños? Es que luego de chatear un par de meses con alguien a quien no podemos mirar directamente a los ojos y cuyo lenguaje corporal está fuera de nuestro alcance, no se trata de un extraño. Por el contrario, lo más probable, si nos "cae bien", es que hayamos desarrollado una complicidad que marea y, literalmente, excita.

Mi amiga la balanza, que me dice lo que quiero escuchar y a veces lo que no quiero, pero me parece una presencia tan necesaria como mis pastillitas diuréticas y mis pastillitas laxantes. No puedo evitar evacuar todo lo que me meto dentro del cuerpo. ¿Por qué no podemos cagar todo lo que comemos? Comer es rico, pero no debería tener nada que ver con como nos vemos, con esos rollitos que desbordan y esos huesos que inflan. Los psicólogos hablan de imagen corporal, pero yo tengo imagen porcoral. No importa lo que haga, me siento una puerca, una hipopótamo, una malagua que no deja de expandirse ante mis ojos y los de todos los demás. Aj, mil veces aj. Pero lo que yo muestro es ja, mil veces ja. Escondo mi asco detrás de sonrisas y mi tristeza debajo de grititos y alharacas.

Dicen que ser padres es una profesión... con la única e importante diferencia de que primero uno se gradúa y sólo entonces empiezan los cursos. En efecto, sabemos que procrear y criar son hechos que nos marcarán para toda la vida, que la dividirán en dos de manera irreversible, pero nadie nos prepara para realizar esas tareas de manera aceptable. ¡Antes las cosas parecían más sencillas! Lo que había que hacer y lo que no estaban escritos en las miradas severas de los más viejos. La cultura dejaba constancia de las expectativas puestas en los padres y sus criaturas. Por supuesto, los estilos de crianza cambiaban, pero más bien de manera lenta.
Tenemos buenas y malas noticias.

Es así como nos dicen que los adolescentes deben acceder a la vida laboral. En este caso el tubo es la formación superior. Y el sonsonete de que no se puede perder ni un segundo se acompaña de un elogio al "by pass" en el que se pretende convertir el colegio: un mero ejercicio de calentamiento preuniversitario.
