
Es así como nos dicen que los adolescentes deben acceder a la vida laboral. En este caso el tubo es la formación superior. Y el sonsonete de que no se puede perder ni un segundo se acompaña de un elogio al "by pass" en el que se pretende convertir el colegio: un mero ejercicio de calentamiento preuniversitario.
Podría pensarse, que esa situación, que padres y menores aceptan alegremente, con convicción casi religiosa y sin espíritu crítico, debería conducir a sólidas decisiones vocacionales y ocupacionales. Los chicos ya viven la universidad en el colegio, ¿no? Ya se expresan como abogados, médicos e ingenieros, ¿no? Ya hablan con entonación de chiquiviejos sobre los puentes que van a construir, las operaciones que van a practicar y las causas que van a defender, ¿no?
Pues, en mi experiencia de profesión de colegio, docente universitario y psicoterapeuta, nunca he visto, como en los últimos cinco años, tantos jóvenes que se pasman en los primeros ciclos - vale decir, jalan buena parte de los cursos-, se sienten profundamente inseguros en cuanto a las razones por las que se encuentran en la universidad y, sobre todo, el acierto de sus elecciones vocacionales. Un porcentaje importante quiere cambiar de carrera - lo cual no es malo en sí-, pero también, se hartan de los estudios y miran hacia horizontes que significan un lapso sin hacer nada, eso que los padres y muchos marqueteros de la educación superior temen tanto.
Claro que las causas de lo que comento también se encuentran en una oferta muy variada en cuanto a carreras, pero los adultos deberíamos comenzar a valorar una educación escolar que no sea un by pass y una universidad en que se permita a los estudiantes explorar un tiempo a través de estudios básicos previos a la especialización. Habría que recordar que los que llegan más lejos son los que tienen una base de conocimientos amplia y no tubular.

09.02.10
Roberto, casi lloro mientras te leía (¿alguna vez te comenté que soy bien exagerada?, jeje) A lo que iba. Creí durante un corto (cortísimo tiempo) que no estaba pensando en el futuro de mi hija mayor al no ponerla en un colegio "pre universitario". Otras mamás, con mirada recriminadora, me decían que cómo era posible que la ponga en un colegio alternativo, que iba a estar atrasada en comparación con sus hijos que tenían 8 años en esa época y ya estaban en clases de química y álgrebra, estando en 3er grado. La publicidad, el consumo ¡nos consumen! Creemos y decidimos basados en nuestros miedos (ojalá sea buen hombre, ojalá tenga un buen trabajo, ojalá no sea un vago). Y eso nos limita a ver la educación en el sentido más productivo y útil para nuestros hijos. No se trata de formar "personas capaces de cumplir con los retos del mundo moderno", que es como se nos venden la idea "preuniversitaria". Se trata, considero personalmente, de buscar los medios a través de los que nuestros hijos construyan su propio aprendizaje, descubran, toquen, sientan y hagan el ¡eureka!. Se trata de formar personas capaces de ver más allá de sus narices, responsables con el mundo en el que viven, dispuestos a ser ellos mismos y no lo que su sociedad espera que sean. Gracias por este post Roberto.
11.02.10
Lu: bueno, nadie te puede mezquinar sentido del humor. El futuro no se puede predecir, por eso es futuro. La idea es tener la mente abierta, dejarnos sorprender por nuestros hijos y los rumbos que toman y permitirles a ellos también saber sorprenderse. Un saludo y agradecimiento por tu permanente apoyo.
12.02.10
¡Felicitaciones por su Blog! Me agradaría que incluya en él un espacio sobre cómo tratar a los adolescentes de secundaria en las aulas. Son muy inquietos, irrespetuosos, juguetones, con muy pocos deseos de estudiar ni tener una profesión universitaria. Me refiero a alumnos del Cono Norte de Lima. La gran mayoría piensa en discotecas, fiestas y licor. Es verdad que tampoco tienen modelos que imitar y eso tal vez sea la razón o una de las razones.
13.02.10
Helena: muchas gracias por su aliento. El tema que usted menciona: falta de motivación y cuestionamiento de las normas y reglas, no es privativo del Cono Norte. En realidad, se ha desarrollado una cultura adolescente pujante, a veces confrontacional, de consumidores y productores que no necesitan mucho de las instituciones escolares o universitarias, pragmáticos y autosuficientes, que no entendemos y tampoco queremos entender. El tema da para mucho y podría ser el de un Foro. Un saludo.
14.02.10
Estoy en pleno acuerdo contigo: los colegios pre universitarios le están quitando la magia a estudiar secundaria. El estrés y la competencia se convierten en la razón de ser de esas escuelas. Tengo una amiga a cuya hija se le empezó a caer el cabello por la preocupación de no bajar de lugar en las evaluaciones semanales y la solución fue cambiarla de colegio a otro que no es pre universitario y donde estudia con tranquilidad y disfrutando de sus logros porque es una buena estudiante. Ojalá muchos padres lean tu columna y no se dejen engañar por ofertas que no forman sino malforman a nuestros hijos. Además no todo es la universidad. El mundo es tan amplio que ellos pueden escoger los caminos que los hagan felices y nosotros los padres apoyarlos.
15.02.10
María: no podría haberlo puesto mejor. Es posible que algunos chicos funcionen bien en esos contextos escolares, pero la oferta como tal, su filosofía, me parece equivocada y, a la postre, contraproducente. Lo que en este momento es una hipótesis, seguramente se va a validar cuando se completen estudios sobre el impacto de haber estudiado bajo varias modalidades en el desempeño universitario y, luego, en el profesional. Un saludo y gracias por tu aporte.