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No mentir es uno de los preceptos universales que subyacen en toda moral. Además de lo ético, existen razones prácticas. Si no asumimos que nuestro interlocutor está diciendo la verdad, por lo menos en líneas generales y buena parte del tiempo, sería casi imposible la convivencia social. Casi como jugar permanentemente miles de partidas simultáneas de ajedrez. Mentir lo menos posible y tener una conducta recta son objetivos de todo proceso de crianza y de toda educación.

A los adultos nos incomoda, nos da en realidad mucha rabia, cuando nuestros hijos o alumnos nos mienten. ¿Por qué lo hacen? Las razones son muy variadas.

En primer lugar, hay que recordar que la distinción entre fantasía y realidad es un proceso, y como tal toma tiempo. Los adultos alentamos con cuentos, películas y otros medios la existencia de un mundo que no es real, pero que tampoco es mentira. Los niños se mueven dentro de esos mundos y a veces parecen no distinguirlos de la realidad. Es importante que nosotros aprendamos también a discriminar entre fantasía y mentira. En ese sentido, hay mentiras entre comillas que dicen verdades, que hablan de carencias, de deseos, de temores, y los adultos debemos interpretarlas antes que sancionarlas. Cuando Pepito nos dice que acaba de estar con Superman, es mejor comentar que sería lindo poder correr aventuras con el hombre de acero, invencible y capaz de sacarnos de cualquier apuro, antes que tildarlo de mentiroso.

En segundo lugar, nuestra propia actitud frente a la verdad no está exenta de ambigüedad. Hay un enorme conjunto de situaciones en que consideramos legítimo distorsionar parcialmente los hechos o callar lo que sabemos. Es cierto que las relaciones sociales contienen reglas no escritas según las cuales es válido sacarle la vuelta a la realidad en aras de la convivencia. Un poco de hipocresía o las famosas mentiras piadosas no nos hacen sentir culpables y quizás son males menores, pero los chicos están muy atentos a esas pequeñas transgresiones. A veces no entienden, por ejemplo, por qué nosotros sí podemos hacernos negar cuando alguien con quien no queremos hablar nos llama por teléfono, o mandamos decir que no estamos cuando llama a la puerta algún acreedor. Pero luego, puede ser casi inmediatamente después o al día siguiente, nos ponemos furiosos cuando Jaimito no nos dice que sacó mala nota en un paso.

Otras veces, cuando hay emociones y afectos de por medio, tampoco somos precisamente coherentes. Rosita nos dice que odia a su hermanito, que le gustaría que el basurero se lo lleve y que el mundo sería un lugar mucho más hermoso sin su presencia. Sus palabras le ganan por lo menos un sermón, cuando no una reprimenda y hasta un golpe. Sin embargo, Rosita nos ha dicho la verdad. Es así como ella siente las cosas. Si, más adelante, afirma que adora a su pequeño tormento, puede recibir una cariñosa felicitación por aseverar algo que ella y nosotros sabemos que es falso en ese momento. Otro callado mensaje según el cual mentir paga más que decir la verdad. Lo importante es que los niños se den cuenta de que estamos dispuestos a escuchar la verdad cuando está hecha de contenidos agradables, pero también cuando está hecha de afectos negativos. Sabrán, entonces, que pueden confiar en nosotros y que la verdad, su verdad, no nos hace daño.

Hay otra situación muy común que induce a los niños, y a veces también a los adultos, a decir lo que se llama mentiras defensivas. Cuando conocemos la respuesta, no tiene sentido preguntar. Si hemos visto la muñeca de Dorita hecha añicos, no vale la pena comenzar un interrogatorio -«¿dónde está tu muñeca nueva?»- que va seguramente a lanzarnos en un juego a las escondidas amargo e improductivo. Más interesante, para adulto y niño, es decir: «veo que tu muñeca se rompió» o «es una pena que se haya roto un juguete tan bonito». Se comienza con los hechos y se puede hablar de lo que ellos significan, de lo que nos hacen sentir. Eso se llama comunicación y es el mejor vehículo de la verdad.

Los adultos debemos cuidar que nuestros hijos o alumnos aprecien la verdad. No siempre es fácil, porque detrás de esa palabra hay conceptos complejos y a veces sentimientos dolorosos. Hace muchísimo tiempo alguien se dio cuenta de que la afirmación «yo siempre miento» es una trampa lógica. Lo contrario, «yo siempre digo la verdad», es una celada emocional.

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2 Commentarios

Estela Pango

22.07.10

Estimado Roberto Lerner. Va mi saludo cordial. Quiero plantearle el tema del alumno que sobresale en aprovechamiento mas en conducta es fatal. La madre lo sobreprotege aunque tiene 14 años. A sus dos hermanos, que llevan cursos de cargo los trata de "chusmas" y les dice que nunca llegarán a parecerse al preferido. Pude ver como en una ocasión el mayor estaba tendido en un sofá y los otros dos estudiaban para superar sus problemas. La mamá les ordenó con violencia, a uno que prepare la comida al otro que ayude a limpiar. Cuando ellos protestaron y sugirieron que el de 14 hiciera algo, la madre montó en cólera, jaló los cabellos a uno de ellos y cuando el otro salió en defensa del hermano, se armó un lío terrible. Finalmente la señora cogió al preferido y se lo llevó a otro cuarto donde le dio fruta y lo dejó ver TV varias horas, mientras que mantuvo a los otros dos encerrados y sin comer. Cuando llegué a la casa, se deshizo en alabanzas al preferido malcriado. ¿Es normal herir la susceptibilidad de dos jóvenes y crear un conato de rebeldia entre ellos, mientras se infla la vanidad del mayor y se lo apoya en el desprecio que siente por los demás?

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03.08.10

Estela: bueno, es casi un cuento de hadas, pero en relación con las partes en las que la madrastra trata a la cenicienta o su equivalente. Fuerte, duro, ese tipo de diferencias y marginaciones tienen malos finales para todos, ya que unos se rebelan, otros chocan contra la realidad y todos quedan decepcionados. Es malo privilegiar un aspecto de las personas sobre el resto, cualquiera que sea. Mi pregunta sería, ¿dónde está el papá?

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Roberto Lerner y publicada el 23 de Febrero 2010 1:06 PM.

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