Entre PadresEspacio de CrianzaEducaredFundación Telefónica

Archivos Marzo 2010

En la práctica cotidiana de la psicoterapia de niños y adolescentes, uno se encuentra frecuentemente con quejas de padres que se sienten irritados, amenazados o molestos por algún aspecto del carácter de sus hijos. Puede ser la agresividad o la excesiva timidez, el desorden o la falta de iniciativa, la intolerancia frente a la frustración o una gran pasividad. Esos padres tratan por todos los medios de contrariar los rasgos que los exasperan, ya sea apelando a la razón, al afecto, al castigo o a reacciones más o menos descontroladas. Alrededor de esos puntos se generan verdaderos callejones sin salida, en los cuales personas en otros aspectos razonables, que resuelven conflictos de manera alturada en sus trabajos, y funcionan con ecuanimidad en otros contextos, pierden los papeles y hacen cosas poco inteligentes. ¿A qué se debe?

Plan.jpg

No se trata de un asunto criminal. Es la forma en que una mamá me dijo una vez que estaba criando a su hijo. Así, con premeditación, ventaja y alevosía. Lo que me quería decir era que tenía muy claro lo que quería y lo que no para su vástago y que sin dudas hacía todo en la vida cotidiana, en lo solemne y lo secundario, con su agenda presente. En este caso que el pequeño tuviera una personalidad muy definida, que supiera que había nacido en una selva, en un mar, para utilizar su propia expresión, picado y con tiburones. Podríamos pensar en otros principios e ideologías como -esto ocurrió, obviamente, hace muchos años- aquel padre de ideas izquierdistas que quería eliminar de la vida de su hijo el concepto de propiedad privada y no le permitía tener juguetes.

Quién no recuerda aquellos momentos en que, muertos de vergüenza, rabia y miedo, o invadidos por otros sentimientos de ese tipo, juramos que nosotros, cuando fuéramos padres, nunca haríamos pasar a nuestros retoños, en ese momento potenciales, por esos mismos trances. Es una promesa que nadie puede negar haber hecho una y otra vez, en la impotencia que muchas veces hacen sentir los adultos a los chicos. De eso, es posible que nuestros padres no se hayan dado cuenta, o que incluso hayan pensado que sus actos contribuían de manera importante a nuestra formación y salud mental; a formar, como se dice, hombres y mujeres de provecho. ¡Si hubieran sabido lo que en ese momento estábamos sintiendo!

Lec.jpg

Permítanme una reflexión personal. Me encantan los libros. En realidad, la mayor parte de mi vida me la paso entre sus hojas, y pocas cosas me dan tanto placer como perderme en los mundos imaginarios o en las teorías que otras personas han elaborado. También me gusta escribir. Buena parte de mi tiempo transcurre frente a la computadora, una amiga de casi 30 años, redactando informes, artículos y otros textos, como éste. Soy, en ese sentido, un ser verbal.

 

cara.gif

Que se trate de las preguntas que vienen al concluir una conferencia para padres, o de las que inevitablemente aparecen en medio de un evento social, o de las que me hago cuando pienso en mis hijos y, ahora, en mi nieto, siempre uno puede estar seguro de que una parte significativa son del tipo "¿si tal cosa cuando son pequeños, tal otra cuando sean grandes?". Es decir, existe algo que hacemos o dejamos de hacer que produce o evita, de manera clara y tajante, lo que tanto tememos o tanto queremos?


Sobre este archivo

Esta página es un archivo de las entradas de Marzo 2010, ordenadas de nuevas a antiguas.

Febrero 2010 es el archivo anterior.

Abril 2010 es el siguiente archivo.

Encontrará los contenidos recientes en la página principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.