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Permítanme una reflexión personal. Me encantan los libros. En realidad, la mayor parte de mi vida me la paso entre sus hojas, y pocas cosas me dan tanto placer como perderme en los mundos imaginarios o en las teorías que otras personas han elaborado. También me gusta escribir. Buena parte de mi tiempo transcurre frente a la computadora, una amiga de casi 30 años, redactando informes, artículos y otros textos, como éste. Soy, en ese sentido, un ser verbal.

 

Cuando nació mi hijo, comprensiblemente, me hice muchas ilusiones acerca de su futura relación con los libros y la literatura. Le contaba cuentos cuidando de modular bien las palabras, utilizando sinónimos variados -había que pensar en la futura riqueza lingüística- y promoviendo su dramatización. Cuando entró al colegio, busqué despertar su curiosidad por lo impreso y hasta acelerar su aprendizaje de la lectura, hecho que no ocurrió porque siempre estaba moviéndose y no parecía de naturaleza especialmente contemplativa. Terminó por aprender y yo tuve que controlar mi impaciencia que, dicho sea de paso, probablemente él había heredado, razón por la cual se demoró más de lo que yo hubiera deseado.

Entonces, lo esperé con un ejército de libros. Me uní a Jack London, Emilio Salgari, Michael Emde, Alejandro Dumas, Arthur Conan Doyle y muchos otros para emboscarlo en su cuarto, y le tendí trampas con los tres mosqueteros, la guerra de los botones, Tarzán, y mi planta de naranja-lima. Pero no caía. Siempre lograba evadirse y nos dejaba, a mí y a mis cómplices, un paso atrás. Es que siempre fue muy ágil. En realidad, manejaba su cuerpo con gran habilidad y siempre prefirió correr tras unos objetos esféricos llamados pelotas que lograba controlar a su antojo y que le llamaban más la atención que los libros.

Me descorazoné y sentí una decepción intensa durante un tiempo al no encontrar mis gustos y pasiones en los de mi hijo. Algunos padres, en esas circunstancias, pueden caer en un peligroso círculo vicioso y comenzar a contrariar o desmerecer aquellas motivaciones de sus hijos que no calzan en sus expectativas. Aunque comprensible de alguna manera, es algo peligroso, porque los chicos pueden llegar a la conclusión de que la única manera de estar presentes en la mente de sus padres es a través de una permanente batalla en la que se oponen a lo que éstos esperan de ellos. Es la de nunca acabar y, sobre todo, una forma poco sana de relacionarse.

Felizmente pude sobreponerme a lo que era una posición egocéntrica y egoísta. Desde ese momento nunca dejé de asistir a un partido de fútbol del equipo en que mi hijo jugaba. Desde las tribunas lo alenté y aprendí a respetar su notable habilidad, pero sobre todo el sentido de disciplina, compromiso, constancia, camaradería, valentía y deseo de superación que su participación en el deporte iba definiendo en él y sus compañeros. Aprendí a valorar las intensas relaciones -algunas de las cuales, no puedo negarlo, me produjeron más de una vez celos- que fue anudando con sus camaradas de equipo y con figuras de autoridad, como entrenadores y dirigentes, que le dieron ejemplos en muchos sentidos. Y, finalmente, viví las victorias, las derrotas y los diferentes momentos, tristes y alegres, de una historia tanto o más interesante que cualquier buena novela.

Alentar las capacidades de nuestros hijos y respetar sus particularidades es algo que no tiene precio. Es una experiencia que beneficia a todos, porque enseña la tolerancia de las diferencias que no solamente debe existir entre las distintas razas, ideologías y grupos políticos, sino también entre los que son de una misma sangre. Ah, debo terminar diciendo que mi hijo, aunque no con la misma pasión e intensidad con que mete goles, finalmente encontró algunos beneficios en la lectura.

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38 Commentarios

Patricia

04.03.10

Me ha encantado esta columna. ¡Me he sentido tan identificada! Mi papá, un ser político, consideraba la literatura poco menos que una pérdida de tiempo e intentó imponerme aficiones que, supongo, él habría deseado cultivar de niño (el ajedrez, la filatelia). Como él adora a los animales, me obligaba a ver documentales de animales en la selva, los que me provocaban terror y asco. Quería que leyera la sección política del periódico y no la sección cultural que era la que a mí me gustaba. Desaprobaba todos mis gustos y yo desaprobaba los suyos. Fue una relación muy tóxica hasta casi mis treinta años (hoy tengo 33); prácticamente, hasta que nacieron mis hijos. Fue entonces que traté de cambiar mi actitud con él para que la relación abuelo-nietos no se viera influida negativamente por mí. Hoy sigo sin jugar ajedrez, me aburre la filatelia, ni loca veo un documental de la selva, pero, para mi sorpresa, desarrollé un enorme interés por la política y, al final, mis ideas políticas son similares a las de mi papá. Eso sí, jamás me alejaré de la literatura. Solo mis hijos han logrado apartarme un poco durante su primer año de vida. A mí me gustaría no repetir el error de mi papá. Me parecía tan sencillo cuando era chiquilla, pero ahora a veces me encuentro proyectándome en mi hijita. Ahora que es tan pequeña puedo influir un poco en sus actividades extracurriculares (el ballet, por ejemplo). Y me da tanto orgullo ver lo preciosa que se ve en su tutú y lo buena que es en la clase. A mí me hubiera gustado ser como ella, de niña. Siempre trato de tener en mente que le mostraré alternativas pero que ella decidirá y que lo importante es que ella esté contenta porque entonces yo también estaré contenta... aunque deje el ballet y el piano y prefiera la filatelia y el ajedrez.

Colver Castro Ysla

05.03.10

Estimados amigos, es una lectura con un profundo mensaje, para los padres de familia, quienes al iniciar el año, ya pegan en la mente de sus hijos "yo quisiera que seas...". Permítanme colgar este texto en mi blog (http://educacionrecreativacolver.blogspot.com/) para que los padre y profesores puedan permitir a los alumnos continuar lo que más les gusta hacer y que hacen bien.

Christian Javier Mimbela Giraldo

05.03.10

Debo confesar que no soy muy adicto a la lectura y sin embargo mi hija vive apasionada entre los libros. Pienso que el interés por la lectura forma parte de ese personalísimo conjunto de características que hacen de cada ser humano una persona con identidad propia. Sin duda hay que fomentar el amor a la lectura pero no debemos perder de vista que cada hijo tiene para nosotros un sin fin cualidades que, además de hacernos felices, los llevará a ser felicies ellos mismos, tarea que todo padre debe buscar.

William

06.03.10

Hola, al momento de revisar mi correo y ver tú articulo me llamó mucho la atención. Es por eso que di un stop a mis quehaceres y pude leer con atención tu experiencia y preocupación. Bueno, no soy muy apasionado por la lectura, pero me gusta revisar libros y, sobretodo, investigar sobre mi trabajo. Al igual que tú, paso muchas horas frente a mi computadora. Aunque dicen que los hijos imitan al padre, al igual que en tu caso, eso nunca pasó o, por lo menos hasta el día de hoy, no sucedió nada de eso. Entonces mi preocupación hizo que conversara con mi hijo, que también es un apasionado por la pelota, y tratara de explicarle lo importante que es ser un profesional. Me dijo que él no quería estudiar y la verdad eso destrozó mi corazón. Pero luego de leer tu columna trataré de ser y estar en todos sus partidos de fútbol. Creo que me queda apoyarlo en lo que a él le gusta. Espero poder encontrar una manera de incentivarlo a la lectura y sobre todo que piense en su futuro pues los padres no duran para toda la vida

Andrés

06.03.10

Saludos. De la lectura se interpreta lo siguiente que muchas veces pensamos que al nacer el niño va a ser igual o mejor que el padre en la profesión que desempeña. Exigimos e imponemos condiciones, a veces le damos el autor y el libro de acuerdo al gusto del padre o profesor, mas no del niño, cuando es él quien debe escoger qué libros desea leer. ¿Qué debemos hacer? Debemos trabajar más con el desarrollo de inteligencias múltiples para saber cuáles son sus capacidades y habilidades. De esa manera se puede motivarlo constantemente, levantar su autoestima y relacionarlo con una actividad recreativa de acuerdo con su edad.

Fabiola Vegas Sánchez

06.03.10

Muy interesante el Espacio de Crianza. Nos ayuda mucho como padres de familia y también como docentes. Los felicito y espero seguir recibiendo estos artículos para mejorar la relación con nuestros hijos y llegar a una convivencia armoniosa.

Anapatricia

06.03.10

Mafer termina este año y quiere estudiar teatro, danza, artes escénicas. Le recomendamos en casa pensar en alternativas contestó “literatura, porque tengo pensado escribir un solo libro en mi vida y no quiero enseñar”, sentenció. En el almuerzo, en más de una oportunidad, les he puesto a los chicos de ejemplo a Jorge, el maestro de danza que tuvimos en el centro Ann Sullivan. Él estudió danza en todas sus formas de manera profesional. Y es el mejor. Pero también había estudiado finanzas. La vida un día le dijo: “un momento Jorge para. Ahora debes pensar también en tu economía. Y cómo tenía la otra carrera, le ha sido relativamente fácil, porque es como tener un as bajo la manga, ¿no?. Ahora él está muy bien, está trabajando con saco y corbata, disfrazado, como decimos. “El arte es más que necesario en la vida”, me dice el tercero de mis hijos, Rodrigo, pero yo necesito tener el bolsillo con dinero, sino cómo, no?”. Rodrigo también quiere estudiar teatro. Hoy en la mañana me dijo: “voy a estudiar administración (hace varias semanas está con lo mismo, porque quería poner un gran restaurante, o un gran hotel), y pondré un centro de crianza de ancianos, porque estoy viendo que nadie los quiere criar, así que yo me voy a dedicar a eso, un centro para ancianos light, pero también tendré que ayudar a los ancianos no light. Ellos llevarán clase de danza, pintura, Pilates, cocina, etiqueta, teatro, música, etc. y también masajes. Yo me haré cargo de ellos y esos hijos que ya no tienen tiempo ni paciencia, pues me tendrán que pagar”. Salvador quien tiene Trastorno del Desarrollo, seguía con su desayuno, ocupado en lo suyo, hasta que dijo: “a mi gustaría ser niñero, pero médico creo que ya no, pero de repente maestro como Jesús, psicólogo o diseñador, pero por ahora sólo seré tu hijo, mamá”. Sólo los poetas ven las flores silvestres.

Cecilia Yarleque Camacho

06.03.10

Es muy cierto: cuando nuestros hijos nos decepcionan veces reaccionamos mal. En mi caso, quise que mi hija estudiara Ingeniería Informática porque a mí me gusta y tengo muchos libros de Ingeniería porque soy ingeniera y ella está terminando derecho. Pero se volvió rebelde porque siempre le gritaba. Su artículo es extraordinario. Los grandes tenemos que aceptar las decisiones de nuestros hijos y mucho más cuando es su futuro y abordan lo que quieren con amor o pasión.

Emma

06.03.10

Doctor, comparto la historia: se asemeja a la mía. No sé qué hacer para que a mi hijo le agrade el estudio. Sus distracciones son los gallos y la música.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Patricia: y a mí me ha encantado su comentario, la forma en que cuenta su experiencia, la capacidad de mirar las cosas y ponerlas en el contexto de una historia que se desenvuelve y un relato que va adquiriendo significados distintos a lo largo del tiempo y el discurso de las generaciones. De alguna manera hemos hecho un ping pong ya que mi columna siguiente, que ingresé ayer, tiene mucho que ver con lo que usted plantea tan acertada y articuladamente. Hay un dicho judío: "si quieres saber qué tal padre fuiste, no me traigas a tu hijo, tráeme a tu nieto". Creo que esa cadena que permite la continuidad y el cambio es el secreto de la crianza. Nunca deje la literatura, acepte que puede comenzar algunas de las cosas que su padre nunca dejará y deje que su hija nunca deje algunas de las cosas que a usted no le interesan. Le aseguro que aceptará y no dejará varias de las que usted adora. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Colver: pude ver su Blog y le agradezco que haya incluido y recomendado la columna que escribí, así como referido la fuente. Creo que el espíritu de Internet es hacer redes y permitir que todos conozcamos lo que otros hacen y llegar a ellos. Un saludo y muchos éxitos.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Christian: tiene usted toda la razón y, en verdad, nuestros gustos forman parte de una matriz única que debe ser respetada por los padres. Tratar de contrariarla es siempre una batalla que solamente tiene perdedores. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

William: me alegra mucho haber producido una reflexión de tu parte. ¡Claro que es importante ser profesional! Pero, ¿qué significa serlo? Para mí, ser un especialista en lo que uno hace. Hay futbolistas profesionales, cocineros profesionales, así como ingenieros, actores, comunicadores y abogados. Lo importante es que haya pasión en lo que se hace, ganas de mejorar, de trascender y si un hijo ve todo eso en nosotros, es eso lo que se va a transmitir. Aquello en lo que uno sea bueno, es otra cosa. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Andrés: sí, tiene usted mucha razón. Muchas veces los adultos, padres y maestros, nos escuchamos a nosotros mismos y no observamos, con curiosidad respetuosa, a nuestros hijos y alumnos, con el fin de sintonizar con sus intereses y habilidades. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Fabiola: agradezco enormemente su apreciación. Son ustedes, los lectores, con sus comentarios y aliento, con sus críticas y pareceres, que motivan que tratemos de hacer las cosas mejor y transmitamos nuestras experiencias y reflexiones. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Anapatricia: bueno, veo que usted y sus hijos son una magnífica combinación de arte y pragmatismo. Cada una de sus descripciones remite a eso, a encontrar utilidad en lo espiritual y usar habilidades en cualquier campo articulándolas en servicios que pueden interesar a otros. Pero, sobre todo, su lindo relato apunta a la capacidad de escuchar con sentido del humor a sus hijos. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Cecilia: muchas gracias por su comentario y aliento. Lo importante es que su hija escogió y ahora, estoy seguro, ambas se respetan. Un saludo.

Roberto Lerner Author Profile Page

06.03.10

Emma: uno no puede "hacer" que a alguien le guste algo, es imposible. Uno puede promover, puede acompañar, puede apreciar. Usted misma dice "sus distracciones", vale decir, aquello que no es el negocio, el ocio en el buen sentido de la palabra. Ahora, si el ocio también es el negocio y convierte los gallos y la música en una ocupación seria y gratificante, pues, ¡en buena hora! Un saludo.

Anapatricia Albitres

06.03.10

He leido cada comentario y recordé algo que no agregué en el mío,donde menciono a mis hijos y sus proyectos artísticos. Recuerdo que cuando los escuchaba, yo pensaba, no dejaremos de pagar pensiones nunca. Yo tuve un hogar lindo, padres que trabajaban, abuela y tías que nos criaron (éramos cuatro hermanas) con mucho amor. Nos daban todo, pero da la casualidad que cosas que yo quería como, por ejemplo, aprender a tocar batería, pudiéndolo hacer no lo hicieron (¿batería? preguntó mi abuela); ballet, flamenco (no, porque sufriría de los riñones); paracaidismo, bombera (oh no, qué está pensando esta chica); pintura (me moriría de hambre); monja misionera (primero vive la vida); escritora (sé práctica) y así. Creo que por eso, cuando mi hija quizo ballet la apoyé como ahora la apoyo en flamenco, o si ellos proponen danza, teatro, canto etc. Yo he gozado y gozo cuando hacen todo lo que yo quise y no hice, cuando veo en la casa que hay más guitarras que personas y una batería. Les digo que está bien, que lo que estudien lo hagan bien y sean felices. Con el tiempo, gracias al cuarto de mis hijos, Salvador, he hecho lo que no pude antes: practiqué danza junto con él y Rodrigo (antes quería danza pero alguien le metió una mala idea y sólo lo llevó un año, a los 10). Me convertí en una especie de psicóloga de la vida (con los chicos, sobretodo por mis idas y venidas en el Sullivan y me puse de voluntaria con los bebes). Escribo (no un libro, pero sí contando en correos lo que veo en el camino, en la casa, con los chicos. ¡Y ahora estoy pintando! Cuando les conté a mis hermanas lo que mis tres menores hijos quieren seguir luego de terminar el colegio, sentenciaron: "debes aconsejarles que estudien una carrera de verdad, como abogacía, medicina, arquitectura y que la parte artística sea como un pasatiempo. ¡Por favor!, no se te ocurra apoyarlos, sé madura. Bueno, ellas no tienen hijos. Un abrazo, y creo que es cuestión de escuchar, conversar. Muy bueno el artículo. Me he dado la libertad de compartirlo, mencionando al autor.

Katherine Torero

07.03.10

¿Que tal?, siempre leo esta Web, pero esta vez me animé a comentar. Ocurre que mi hijo también me desilusionó varias veces, por que yo soy de las personas que destaco y muestro liderazgo, pero mi hijo es muy tímido, reservado y hasta a veces demasiado quieto. Es un niño normal pero me gustaria que hiciera actividades como karate o danza, pero no le gusta, tiene una voz afinada para el canto, pero su timidez no le permite demostrarlo ante los demás. Sin embargo, le doy todo mi cariño y mi comprensión para que se desarrolle como niño y viva sin presión y sobre todo que haga lo que le gusta y que lo haga bien.

Maria Ysabel

07.03.10

Me parece muy interesante, y algo gracioso el que queramos ganar o convencer a nuestros hijos con algunos de nuestros gustos, pero, lamentablemente, ellos tienen sus propias inclinaciones. A veces, por suerte, se guían mucho de lo que ven hacer a sus padres. Por ejemplo, con mi hija no me fué difícil incentivarle la lectura. Ella se acercaba a mí y siempre me veía leyendo o preparando mis clases (soy profesora), y por no estar sola (ella) me acompañaba leyendo algo, y yo aprovechaba de darle alguna lectura interesante o graciosa, para su edad. Actualmente a ella le gusta leer, y en el colegio tiene excelentes notas en los temas de comprensión y literatura, pero es menos buena en matemática. Ella sabe leer bien, pero tiene un gran temor de leer frente a sus compañeros. Tal vez me pueda ayudar o dar algún consejo para que ella supere esto. Gracias por su columna que me ha hecho reflexionar.


Roberto Lerner Author Profile Page

07.03.10

Ysabel: bueno, si usted me hubiera aconsejado cuando nación mi hijo, no hubiera cometido los errores que referí en mesditei columna. Yo creo que no es lamentablemente que tienen sus gustos, sino por suerte. Una cosa es el gusto por la lectura y otra, muy diferente, querer estar frente a un público. Yo creo que hay que respetar su dificulta. Cuando necesite hablar en público, estoy seguro de que aprenderá los trucos que se lo permitirán. Un saludo y me alegra haber contribuido a una reflexión.

Manuel Urbina

08.03.10

Mi hija tiene 10 años y 2 meses. Desde pequeña quise que se inclinara por la lectura y dediqué tiempo, dinero y estudio para conseguir ese objetivo. Muchas veces quise tirar la toalla -porque no es nada fácil-, sin embargo, hoy, mi hija lee un libro "completo" diariamente, claro, por las tardes después de concluir sus tareas escolares (no como una obligación, sino como una bendición). Luego, toma su Pascualina y escribe allí los sentimientos provocados por la lectura y sus apreciaciones infantiles de la obra que le tocó leer. Mi niña presenta signos de ser inteligente (me refiero al desarrollo de funciones superiores, como concentración, análisis, reflexión, memoria...). No sé si habrá inteligencia verbal o intrapersonal o lógico-matemática..., pero sí sé que son parte de los beneficios que te da la lectura y que será el camino que la lleve al acceso de la información y conocimiento. Muchos padres "tiran la toalla" y hasta creo que intentamos justificar nuestra derrota arguyendo mil razones, pero creo que "formar hijos lectores", no es una elección, es un deber moral que hay que asumir.

Roberto Lerner Author Profile Page

09.03.10

Manuel: quiero felicitarlo sinceramente. Lo que usted ha logrado es muy importante y hermoso. Una niña lectora es una contribución a la cultura humana y debe sentirse muy orgulloso. Lo que quise hacer al referir mi experiencia es compartir la importancia de observar a nuestros hijos, aceptar sus estilos y usarlos para que ellos mismos encuentren su camino, en función de esos estilos y recogiendo nuestro ejemplo. Un saludo.

Manuel Urbina

09.03.10

Gracias por tus palabras, Roberto. Sólo quisiera acotar que gran parte de esta habilidad lectora se logró debido a que desarrollamos -mi esposa y yo- en mi hija una forma nueva de lectura, basada en la lectura veloz, es decir, la ampliación de su campo visual y la habilidad de hacer fijaciones visuales de grupos sintácticos a fin de de leer y procesar ideas o sintagmas, además de enseñarle estrategias metacognitivas. Actualmente, la mayoría de estudiantes lee palabra por palabra, dejando de lado el contexto semántico, con lo que la memoria de trabajo va perdiendo las primeras palabras. Por tanto, se les hace complicado relacionar palabras e ideas y deben releer constantemente los textos, cuando no los abandonan. Por otro lado mencionabas autores como Jack London, Emilio Salgari, Michael Emde, Alejandro Dumas,y otros excelentísmos maestros de la literatura infanto-juvenil, pero, justamente, el día de ayer quise que mi hija apreciase un solo capítulo de Los Miserables, (cuando Jean Valjean aparece en la cidudad de D... y busca un lugar para hospedarse y comer). Previamente le había contado más o menos de qué trataba la obra y, al poco rato, mi hija se levantó y me dijo: "Papá, este libro está horrible". Mi sorpresa fue grande, pero quise entender qué era lo que me estaba tratando de decir. Le pedí el libro y leí la parte que ella debía haber leído. Encontré una seguidilla de vocablos de uso anacrónico como: faltriquera, lacayo, marmitón, arrabal, leguas, cutí, rapé, ayuntamiento; gentilicios y nominativos como: Cannes, Gassendi, Poichevet, Drout, Grenoble, Labarre; usos lingüísticos de otros dialectos como: tenéis, daros, salid, vuestras órdenes, os llamáis. Además de una redacción de estilo largo y con oraciones subordinadas, entre otros aspectos que bien valdría la pena analizar. Debemos, pues, ser cuidadosos al seleccionar un texto para los alumnos. No se trata de leer las mejores obras del mundo, sino de encontrar el texto adecuado con los intereses y competencias lingüísticas de los potenciales lectores. Hay una literatura infantil; otra, juvenil; sin embargo, nadie se atreve a decir que hay una "literatura adulta", o sea, para adultos. En la mayoría de colegios el plan lector está formado por La Iliada, La divina comedia, El Quijote de La Mancha, Romeo y Julieta, La vida es sueño, etc. Con ello solo "espantamos" a los potenciales lectores hasta que internalizan que leer es lo peor que les puede pasar (salvo que sean versiones clásicas adaptadas para niños, como son los libros que edita Vicens Vives). Mi hija disfruta de las obras infanto-juveniles, es decir, con aquellas obras que fueron escritas pensando en los niños, en su competencia y gustos lectores. Le agradan las obras de Roald Dahl: Matilda, Charlie y la fábrica de chocolates, Las Brujas, Superzorro, Los cretinos, y otros (a mí también me gusta este autor, no encuentro uno de sus libros titulado El boticario que hablaba al revés). Por ello, defendamos la literatura infanto-juvenil que es, en realidad, el camino que los llevará hacia la literatura mayor o adulta que es tan variada y rica, además de crear las condiciones para acceder a otros tipos de textos de tipo más académicos. He aquí algunos autores para niños: Ana María Machado, Jordi Sierra, Jorge Eslava, Christine Nostlinger, Charles Perrault, Hans Christian Andersen, Ann Cameron, Alfredo Gómez, etc.
Bueno, Roberto, espero que esta reflexión nos pueda ayudar a todos y ha sido un verdadero gusto establecer esta comunicación contigo, pues he aprendido muchas cosas cuando veía tu programa en TV. Un fuerte abrazo

Roberto Lerner Author Profile Page

10.03.10

Manuel: quiero agradecer que hayas recordado el programa, DA2, que teníamos con León Trahtemberg. Fue una experiencia de tres años muy bonita y enriquecedora. Tu comentario es un aporte importante a las maneras de promover la lectura en niños y adolescentes y, por ende, en toda la población. Soy de los que creen que ciudadanía y lectura van de la mano. Quienes visitan este Blog, encontrarán en tu aporte ideas e informaciones relevantes para ese propósito. Sin duda, cuando vinculé de manera tan fuerte mi paternidad al compartir la maravillosa vivencia lectora, el amor por las palabras y lo que transmiten, cometí muchos errores. El tipo de libro, la prescindencia de criterios evolutivos - no poca cosa en el caso de un psicólogo especializado en desarrollo cognoscitivo-, entre otros que tú señalas. Pero el mayor error, que es el que quise enfatizar, es haber puesto en el centro del escenario mi pasión, mi estilo, mis expectativas - todas cosas legítimas e importantes- en desmedro de algunas otras realidades que son, también, importantes, como los intereses de mi hijo, su estilo, su manera de vibrar. El lenguaje de los movimientos, la maravillosa manera de captar el espacio y el lugar de nuestro cuerpo en él, son también rasgos valiosos y respetables. Haberlo visto a tiempo, dejar de lado un exceso de querer, creo que me permitió una mejor relación con mi hijo, quien, a la postre, se convirtió en un lector bastante aprovechado. Muchas gracias por tu aporte y espero que sigamos intercambiando ideas y experiencias.

Verney

10.03.10

Me parece genial este texto. Permite reflexionar profundamente, para no seguir haciendo mal las cosas en este nuevo año. Los alumnos traen diversas potencialidades y los docentes no somos quién para solamente fijarnos en lo que a nosostros nos parece o nos gusta.

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10.03.10

Verney: bueno, es un adjetivo elogioso y se lo agradezco. Lo que hice fue compartir una experiencia personal, como padre, en la que, obviamente, no me sirvió de mucho mi formación profesional. Sí, debemos tolerar, mirar, esperar, no empujar y dejar que los chicos nos vayan mostrando, como usted dice, sus potencialidades. Un saludo.

Mary

17.03.10

¡Qué reflexivos tus comentarios! Nos haces ver qué caminos seguir para comprender mejor cómo relacionarnos con nuestros hijos. Definitavemente ellos no son una continuación nuestra y debemos agradecerlo de alguna manera; son seres completamente independientes y esto es algo que debemos celebrar; son personas únicas a su manera: lo demuestran desde pequeñitos y lo hacen a lo largo de toda su vida. El tiempo de crianza pasa, a veces tan rápido, que cuando son adultos ves una persona diferente a tí pero al mismo segura de sí, una persona que aprendió a admirarte desde pequeño y que ahora te admira de manera madura y desea lo mismo para sus hijos. Mi esposo, lector infatigable, y yo, amábamos la lectura, mi hija no. Esto nos desesperaba, pero ambos la amábamos tanto como para entender sus grandes cualidades en otras cosa y compartir aquellas que podíamos disfrutar juntos. Roberto, sigue dándonos luces para el quehacer diario con nuestros hijos, nietos, familia. ¡Gracias!

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17.03.10

Mary: agradezco, profundamente, tu aliento y aprecio. Creo que esa dinámica a la que te refieres, de continuidad y discontinuidad, parecido y diferencia, es la esencia de la crianza y el devenir de las generaciones. Tolerar esos opuestos como parte indesligable de la vida es muy importante, y tus palabras logran sintetizarlo con claridad. Un saludo.

Liliana

24.03.10

Me ha emocionado esta lectura. Creo mucho en el deporte y en las letras. Soy profesora de Educación Física y como educadora insto a mis alumnos a la lectura.Por supuesto que ciudadanía y educación van de la mano. Recién los descubro así que de seguro los acompañaré ahora vía Internet. Los he seguido desde la tele y tengo varios programas suyos grabados. Te cuento algo de lo que hago en mi clase. Los primeros minutos es para que uno de los alumnos nos cuente una noticia (que no se trate de muertes, estamos saturados de ese tipo de noticias). Luego le pido al alumno que contó que nos diga una palabra nueva que encontró en esa lectura y su significado, la cual coloco con letras grandes en la pizarra y les animo a usarla en esa semana, ya sea en el recreo o en otro lugar. Les cuento algo del libro que estoy leyendo y les animo mucho a leer. He tenido muy lindas satisfacciones al respecto. Las clases de Educación Física son un gran recurso para trabajar valores y sobretodo autoestima. Mucha gente no lo sabe pero hay que hacer lo que nos toca. Un gran saludo.De hecho esta lectura me servirá en la reunión con padres y maestros. Gracias por todos los preocupados por la educación como tú.

Liliana

25.03.10

Me ha emocionado esta lectura. Creo mucho en el deporte y en las letras. Soy profesora de Educación Física y como educadora insto a mis alumnos a la lectura.Por supuesto que ciudadanía y educación van de la mano. Recién los descubro así que de seguro los acompañaré ahora vía Internet. Los he seguido desde la tele y tengo varios programas suyos grabados. Te cuento algo de lo que hago en mi clase.Los primeros minutos es para que uno de los alumnos nos cuente una noticia (que no se trate de muertes, estamos saturados de ese tipo de noticias). Luego le pido al alumno que contó que nos diga una palabra nueva que encontró en esa lectura y su significado, la cual coloco con letras grandes en la pizarra y les animo a usarla en esa semana, ya sea en el recreo o en otro lugar. Les cuento algo del libro que estoy leyendo y les animo mucho a leer.He tenido muy lindas satisfacciones al respecto. Las clases de Educación Física son un gran recurso para trabajar valores y sobretodo autoestima. Mucha gente no lo sabe pero hay que hacer lo que nos toca. Un gran saludo.De hecho esta lectura me servirá en la reunión con padres y maestros.Gracias por todos los preocupados por la educación como tú.

María Elena

05.04.10

¿Y si a mi hija le gustan las princesas de Disney, los vestidos de gasa, los zapatos de tacos e imitar en conducta no a la princesa sino a las hermanastras? ¿Tengo que poner una linda sonrisa? No puedo, ¿cómo se hace?

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06.04.10

Liliana: tu emoción me emociona y, ciertamente, agradezco que valores lo que trato de hacer. Me encanta la idea de fomentar la lectura en Educación Física, me parece muy adecuado y también original. Creo que combinar todas las formas de comprender el mundo y sintonizar con sus maravillas, y también atrocidades, deben ser alentadas y los educadores podemos mostrar cómo se combinan y enriquecen mutuamente. Seguimos en contacto.

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07.04.10

María Elena: bueno, de todas formas saber la edad de tu hija sería útil, pero las princesas de Disney, las gasas y los tacos tienen su encanto y su sitio, a menos que se quiera desligar a una persona de la cultura, en el sentido más amplio de la palabra, en la que está inserta. Si es así, ¿estamos hablando de un hogar o entorno alternativo con unos valores con los que ella desentona completamente? En cuanto a la princesa y las hermanastras, bueno, se trata de personajes cuyas superficies conocemos, pero nada más. ¿Cómo habrá sido la Cenicienta después del "y se casaron y vivieron felices"? Un saludo.

Elena Del Sante

26.04.10

Hay casos en los que observamos que el hijo seguió el camino del padre: médico, qué orgullo. Otras, el hijo del abogado salió músico, qué horror. ¡Qué ideas equivocadas! Cuando terminaba el colegio, un poco desorientada, me gustaban los idiomas, cosa que me llevó a escoger la carrera de traducción. Cuando le dije a mi madre lo que quería estudiar, ella se negó rotundamente diciéndome que eso no era una "carrera". Obviamente, yo jamás la iba a contradecir. Finalmente averiguó y terminó aceptando, pero la frustración ya existía. Cuando mi hijo terminaba el colegio yo ya tenía clarísimo que respetaría su decisión. Cada ser es individual y tiene sus propios gustos. Creo que ahora hay una tendencia de escuchar más a los hijos, al menos ese es mi caso ya que nunca me sentí escuchada.

Miguel Aranda Holguín

20.07.10

En estos días pasados muchos padres hemos recibido las calificaciones bimestrales de nuestros hijos y me entero, con horror, que todavía muchos padres maltratan físicamente a sus hijos por resultados académicos desfavorables. Lo sé por comentarios de mis propios hijos, que ven que algunos de sus compañeros llegan al colegio con huellas de agresiones físicas en varias partes de su cuerpo. ¿Qué deberíamos hacer los padres en estos casos y los profesores que muchas veces se hacen de la vista gorda?

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03.08.10

Miguel: es lamentable, pero sí, mucha gente cree que las notas pueden mejorar con el castigo físico. Y si mejoran por miedo, pues, lo que va a sufrir es el aprendizaje y las ganas de aprender. ¡Una pena! En cuanto a lo que debemos hacer, creo que los colegios deben organizar de tanto en tanto reuniones de padres y poner el tema sobre el tapete y si los profesores tienen evidencias de maltrato, pues, están los organismos correspondientes como las DEMUNA's, etc. Un saludo.

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Roberto Lerner y publicada el 3 de Marzo 2010 2:16 PM.

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