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Que se trate de las preguntas que vienen al concluir una conferencia para padres, o de las que inevitablemente aparecen en medio de un evento social, o de las que me hago cuando pienso en mis hijos y, ahora, en mi nieto, siempre uno puede estar seguro de que una parte significativa son del tipo "¿si tal cosa cuando son pequeños, tal otra cuando sean grandes?". Es decir, existe algo que hacemos o dejamos de hacer que produce o evita, de manera clara y tajante, lo que tanto tememos o tanto queremos?
¿Que si le hablo cuando está en la barriga va a hablar más temprano y mejor, que si le pego se va a convertir en padre abusador, que si va a un colegio mixto va a tener relaciones de pareja más gratificantes, que si lo circuncido va a tener mejores relaciones sexuales, que si...?
Digan lo que digan los especialistas, no hay evidencias científicas sólidas que establezcan esas implicaciones lógicas, en el sentido de que sustenten una metodología de la crianza, un manual de educación, una guía de la parentalidad. En las circunstancias más adversas se desarrollan muchas personas espectaculares en varios aspectos y en las condiciones más favorables apuntan multitud de seres abominables en muchas dimensiones. Es decir, lo que siempre existe, haga lo que se haga, es una combinación de riesgo y resiliencia, fortaleza y debilidad.
Debemos de dejar de lado una visión utilitaria de la crianza, en otras palabras, abandonar una actitud en la que hago o dejo de hacer para que... Yo no lo pego a mis hijos porque considero que pegar es indeseable o no logra lo que busca en el momento, no porque no pegarles haga de ellos seres más inteligentes o más buenos en el futuro.

02.03.10
¡Resiliencia, eso es! Yo lo sé sin duda. Mi padre, un hombre que de niño (muy niño) tuvo que trabajar y ver por él y sus hermanos, que vivía en un contexto en el que cualquiera hubiera dicho "este niño será una estadística más de pobreza", generó una historia de éxito. A pesar de la escasez de oportunidades, de opciones entre las que elegir, lo hizo, se convirtió en un gran hombre, un profesional destacado, un padre genial. Él es un hombre resiliente. ¿Cómo te aseguras de que tus hijos sean buenos, no sufran, tengan lo que necesiten, etc, etc, etc? No lo sé, creo que hay que dejarlos ser, ¿no? Seguir el instinto, amar y no dejar de recordar grandes modelos de carne y hueso, como mi padre, como el abuelito de mis hijas. Abrazos Roberto.
02.03.10
Lu: bueno, ¡felicitaciones por ese papá! Creo que es imposible predecir el curso de una vida, sobre todo en el mediano y largo plazo. Hay suerte, hay genes, hay mentores, hay estilos. Pero un hecho es seguro: tratar de organizar el futuro con detalle, planificar una partitura, no son buenas ideas. Amor, tolerancia y fe, son palabras claves, como tú lo dices Lu. Un saludo.
06.03.10
¿En qué momento se escapan de nuestras manos los chicos, me pregunto cuando veo las noticias y salen jóvenes metidos en mil problemas o adultos (que una vez fueron niños) presos, o convirtiéndose en dictadores? Yo supe el caso de una familia que había dado mucho amor a sus hijos, los educaron y les enseñaron a ganarse el pan y a compartir. Uno de los hijos trabajador, buen padre, buen hijo y amigo. El otro hijo, todo lo contrario. ¿Qué pasó en el camino? ¡Amor, tolerancia y fe! Un abrazo.
07.03.10
Realmente se debe saber educar a los hijos. Aunque no existe un método definido para hacerlo, se hace necesario tener mucha comunicación y confianza con ellos. Si sabemos hacer las cosas, podremos tener los resultados que esperamos de ellos. Pero en cada corrección es necesario explicar la razón del castigo o la razón de no recibir algo. Pero considero oportuno poder tener una crianza, con mucho cariño, amor, comprensión y comunicación.
07.03.10
Armando: sí, comunicación, amor, comprensión, son palabras clave. Pero son términos que engloban mucho y significan cosas muy diferentes para distintas personas. Hay que estar, escuchar y definir de manera clara qué conductas esperamos de ellos. Es más justo decir que queremos la ropa que estaba en el suelo esté en una canasta, que pedir que sea ordenado, ¿no? Un saludo.
16.03.10
Roberto, ¿qué tal? Este post tuyo me inspiró para escribir esto:
http://mamadedoschancletas.pe/2010/03/16/manual-para-padres/ ¡Gracias!
17.03.10
Educar, ser o no ser. Como dicen: nadie nos enseña a ser padres, aprendemos en el camino, cuando aún no terminamos de conocer a la pareja, no logramos entender nuestra carga genética, cómo el ambiente influyó en nosotros,etc. Son tantas cosas, pero ahí vamos, caminante se hace camino al andar. Mucha comunicación, más respeto, amor, "colocarse en los zapatitos de la otra persona", y no olvidarse de "cuando la vaca fue ternera". Y como dice Anapatricia, la receta no funciona igual para todos lo hijos.
17.03.10
Lu: no dejas de sorprenderme. Me encantó tu página y desde acá la recomiendo - aunque creo que tus referencias a mí son demasiado generosas- para que vayamos creando una red en la que Educared puede ser un nudo facilitador. ¡Realmente felicitaciones!
http://mamadedoschancletas.pe/2010/03/16/manual-para-padres/
17.03.10
Mary: creo que avanzamos en este espacio, en este Blog, y lo creo porque los comentarios comienzan a ser indistinguibles de las entradas que hace el bloguero. Todos vamos siendo un colectivo interesado en la crianza y más que recetas aportamos perspectivas. ¡Gracias!